Isabel ha preparado la siguiente información que quiere compartir con nostros, como ya lo hizo en su día en fomato papel, a través del blog:
NOVELAS SOBRE LAS DICTADURAS EN LATINOAMERICA
Después de haberse efectuado la independencia del dominio español, los distintos países que conformaban la colonia española quedaron a merced de las luchas frontales entre una oligarquía dominante descendiente de españoles y unas bases populares empobrecidas, compuestas por mestizos e indígenas. Esto trajo como consecuencia que se dieran continuos golpes de estado y que se siguiera imponiendo en los gobiernos la voluntad del rey, en el caso de España, y la influencia del dominio inglés y francés.
Luego vendría la ingerencia de Estados Unidos en la política interna de estos países, llevada a cabo por una imposición en el poder de figuras que garantizaran la protección de sus intereses. Así nacen las dictaduras en esta parte del continente, y la novela aparece como una forma de apartarse de la historia oficial que ha sido contada desde el mismo poder, para reescribir la historia menos conocida y menos divulgada.La ficción de la novela de dictadura latinoamericana no dista mucho de la realidad. Desde una perspectiva historiográfica, comprobamos que la vertiente romántica que más aportó al desarrollo de la novelística latinoamericana es de raigambre realista con tonos históricos, sociales y políticos. El matadero (1838) de Esteban Echevarría, relato en el cual se expone la barbarie de un régimen que violenta a su población, tiene un fundamento netamente realista y fue escrita por quien dentro de la historiografía americana es considerado como el introductor del romanticismo en la Argentina. El caso peruano fue una excepción en el panorama de este romanticismo político que en la Argentina estuvo impulsado por el debate entre liberales y conservadores. De otra parte, Martín Rivas (1862) de Alberto Blest Gana, combina rasgos románticos y realistas además de incluir la discusión política a nivel de las élites y el pueblo en momentos que los liberales son calificados como una
amenaza para los intereses de la burguesía conservadora en Chile, retratada en esta novela como un grupo acomodaticio y sin moral.Amalia (1851), novela romántica de tendencia histórico-política, injustamente opacada por la trascendencia de María de Jorge Isaacs, es considerada por muchos críticos como la primera novela de dictadura en América Latina. José Mármol desarrolla un mural de las tendencias políticas e ideológicas discutidas por los intelectuales y por las masas en la Argentina postindependiente. Escrita durante su exilio en Montevideo, Amalia da cuenta de los años en que Juan Manuel de Rosas (1793-1877) —gobernador de Buenos Aires entre 1829-1832 y 1835-1852) y principal dirigente de la que habría de ser considerada como la Confederación Argentina (1835-1852)— ejerciera el poder a través del terror, la represión y la persecución a los opositores del régimen federal, en la ciudad de Buenos Aires. La voz del narrador y las acciones de los protagonistas de la historia sobre todo Daniel Bello y Eduardo Belgrano, jóvenes asimilados a la causa unitaria, critican duramente el régimen
de Rosas, el cual ha conducido a los ciudadanos más notables e ilustres de la ciudad (cualidad encarnada por los unitarios), a su juventud, a sus mujeres y hombres, a vivir en el miedo o a resignarse a un anonimato cómplice que no deje traslucir su rechazo a una forma bárbara y salvaje de gobierno.El señor Presidente (1946) nos expone ante un pueblo sometido al poder destructor, material y moral, de la dictadura. El drama guatemalteco al que la novela se refiere se inspira en la tiranía de Estrada Cabrera (1857-1924) quien fuera presidente entre 1898 y 1920. El dictador es presentado como una especie de brujo, invisible y temido; se retira a las sombras y desde allí domina la vida de la nación, disponiendo a su antojo de la vida y la muerte de cada ciudadano. El señor presidente es un personaje oscuro, misterioso e inhumano que domina desde la sombra, sin que a lo largo de muchas páginas sepamos cómo es; y cuando lo vemos es un ser borroso, cruel, gris, vestido siempre de negro, un cruel dios del mal. El Estado es su propiedad personal, como lo es el pueblo, masa esclavizada, aterrorizada, que vive en una atmósfera de corrupción donde sus verdugos, en nombre del dictador, ponen en peligro sus vidas. El señor Presidente ha logrado tanto alcance y permanencia que ni
siquiera El otoño del patriarca de García Márquez, El recurso del método, de Carpentier, Yo, el Supremo, de Roa Bastos o La fiesta del chivo de Vargas Llosa han podido borrar.Cuenta Carlos Fuentes que en 1967, Mario Vargas Llosa y él, invitaron desde Londres a algunos autores latinoamericanos a participar en la edición de un libro que se iba a llamar Los padres de las patrias. En ese libro, cada uno de esos autores “debía escribir cincuenta cuartillas sobre su tirano nacional favorito”. El proyecto no se llevó a cabo pero de la idea planteada surgieron las novelas Yo, el supremo, de Augusto Roa Bastos, El recurso del método, de Alejo Carpentier, y El otoño del patriarca, de Gabriel García Márquez. Estas tres novelas escritas y publicadas en la década siguiente a la convocatoria que hizo Carlos Fuentes y Vargas Llosa son las exponentes más destacadas de la denominada novela de la dictadura, que consiste en el aporte que ese género hace de una realidad política dominante en una Latinoamérica común a los tres autores.
Yo, el supremo, de Augusto Roa Bastos, relata la historia de un Paraguay sometido por la tiranía de Gaspar Rodríguez de Francia, el doctor Francia, durante 26 años, entre los años 1814 y 1840. Esta dictadura arrasó con las aspiraciones de los paraguayos del común, y censuró la libre expresión a través de un elaborado sistema de espionaje. El supremo cerró las fronteras del país para impedir que el pueblo huyera de sus desmanes. Un número considerable de ciudadanos fue privado de la libertad y sentenciado a la desaparición forzada. La cámara de la verdad era una tortura que se usaba contra los sospechosos o quienes el régimen señalaba como sus enemigos. Su calificativo de “Supremo”, obedeció a la decisión del congreso paraguayo que en 1820 lo declara gobernante de por vida. “El tema del poder, para mí, en sus diferentes manifestaciones, aparece en toda mi obra, ya sea en forma política, religiosa o en un contexto familiar. El poder constituye un tremendo
estigma, una especie de orgullo humano que necesita controlar la personalidad de otros. Es una condición antilógica que produce una sociedad enferma. La represión siempre produce el contragolpe de la rebelión. Desde que era niño sentí la necesidad de oponerme al poder, al bárbaro castigo por cosas sin importancia, cuyas razones nunca se manifiestan”, dijo alguna vez Augusto Roa Bastos, y basta leer su novela para darse cuenta que su prosa fue puesta al servicio de la denuncia de esa dictadura despiadada que tuvo su réplica en otros países de Latinoamérica. En Yo, el supremo, el premio Cervantes de 1989, confronta la realidad con el mito en una extroversión verbal que procede de muchas fuentes.El recurso del método del cubano Alejo Carpentier, abarca quince años en la historia de un dictador inspirado en los muchos que gobernaron en Latinoamérica. Este es un tirano ilustrado que deberá enfrentarse a intentos golpistas de sus generales y a la oposición de sus contradictores. Este dictador afrancesado, el Primer Magistrado como lo llama Carpentier tiene a su alrededor a su hija Ofelia, a su amante la Mayorala, a su secretario Peralta y al general Hoffman, personajes que al final no podrán mitigarle los fracasos que deberá rumiar en su ocaso de Paris. Este dictador no es una figura histórica y no tuvo existencia real como el Supremo de Roa Bastos, sino que es una amalgama de todos los que se impusieron en este lado del mundo. El título de la novela está inspirado en René Descartes, por eso cada capítulo se inicia con un epígrafe que contiene el pensamiento del filósofo francés.
En El otoño del patriarca, en bloques narrativos carentes de diálogos y puntuación, Gabriel García Márquez, cuenta de manera retrospectiva la historia, desde su agonía final, de otro tirano de un país incógnito de Latinoamérica. Este Patriarca de García Márquez estuvo inspirado también en varios dictadores de la vida real, pero el mismo autor llegó a confesar que quien más influyó en la concepción de su personaje fue Juan Vicente Gómez, el dictador que tiranizó a Venezuela desde 1908 hasta el momento de su muerte en 1936. Esto le afirmó a Plinio Apuleyo Mendoza en el libro de entrevista El olor de la guayaba: “Mi intención fue siempre la de hacer una síntesis de todos los dictadores latinoamericanos, pero en especial del Caribe. Sin embargo, la personalidad de Juan Vicente Gómez era tan importante, y además ejercía sobre mi una fascinación tan intensa, que sin duda el Patriarca tiene de él mucho más que de cualquier otro. En todo caso, la imagen mental
que yo tengo de ambos es la misma. Lo cual no quiere decir, por supuesto, que él sea el personaje del libro, sino más bien una idealización de su imagen”. Por la estructura y por su lenguaje, El Otoño del patriarca es considerado un extenso poema en prosa. En esta novela el autor recrea el itinerario de una autoridad desaforada, transformada en manos del tirano en arbitrario autoritarismo que termina siendo un poder solitario, huérfano, y vacio.En La fiesta del chivo (2000) se narran los principales acontecimientos que marcaron la vida de los personajes que experimentaron los 31 años de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo en República Dominicana. A través de las evocaciones de Urania Cabral durante los días en que increpa a su padre Agustín por haberla entregado a los apetitos sexuales del dictador cuando era solo una adolescente, el lector reconstruye una imagen de las atrocidades que el régimen cometía contra sus opositores y las humillaciones a las que sometía a sus más fieles colaboradores como prueba de lealtad. La técnica de la narración alternada a la que nos tiene acostumbrados Vargas Llosa crea en esta novela el suspenso necesario para enganchar al lector y comprometerlo con las diversas tramas que confluyen en el odio hacia el dictador dominicano. Esta novela fue presentada en Lima por Mario Vargas Llosa, Fernando Rospigliosi y Alfredo Bryce Echenique en los momentos más cuestionados del
fujimorato justo cuando se perpetraba la tercera re-reelección del ahora extraditado Fujimori.Conversacion en la catedral: Zavalita y el zambo Ambrosio conversan en La Catedral.
Estamos en Perú, durante el “ochenio” dictatorial del general Manuel A. Odría. Unas cuantas cervezas y un río de palabras amordazadas por la dictadura.
Los personajes, las historias que éstos cuentan, los fragmentos que van encajando, conforman la descripción minuciosa de un envilecimiento colectivo, el repaso de todos los caminos que hacen desembocar a un pueblo entero en la frustración.
Conversación en la Catedral es algo más que un hito en el derrotero literario de Mario Vargas Llosa: es un punto de referencia insoslayable en la historia de la literatura contemporánea en lengua españolaDe Amor y de Sombra (Isabel Allende)
En palabras de la propia autora, “es la historia de un una mujer y un hombre que se amaron en plenitud, salvándose así de una historia vulgar. La he llevado en la memoria cuidándola para que el tiempo no la desgaste, y es sólo ahora cuando puedo finalmente contarla. Lo haré por ellos y por otros que me confiaron sus vidas para que no las borre el viento…”. Escrita durante su exilio en Venezuela, el amor entre Irene y Francisco es un alegato apasionado a favor de la fe en la libertad y la dignidad humanas
Las novelas sobre dictadores latinoamericanos son tantas que casi constituyen una categoría. Incluso, para el escritor argentino Tomás Eloy Martínez, más que una categoría aparte, “las novelas con la figura del dictador son recurrentes en la literatura porque es un tema recurrente en la vida de los latinoamericanos”.
En el año 2006 mueren dos de los tiranos más repudiados en América Latina: Alfredo Stroessner, el hombre que gobernó Paraguay con mano dura por más de 30 años, que falleció en un hospital de Brasil a los 93 años; y Augusto Pinochet, a los 91 años, sin ser condenado por ninguno de los múltiples crímenes de lesa humanidad y cargos de corrupción acreditados por los tribunales de justicia de su país y otras naciones.
…En una ciudad tan populosa y cosmopolita como Barcelona en cualquier lugar hay broncas, en cualquier momento se comenten asaltos o te topas con borrachos al volante. Y la noche es otro país con otro idioma, donde predomina la palabra gruesa, el gesto seco y donde campan a sus anchas los pirados que se dedican a incendiar coches y contenedores para divertirse. A esas horas el peligro y la violencia aumentan exponencialmente, sobre todo en el centro. Por algo Las Ramblas se encuentra en el ranking de las diez calles más peligrosas del mundo…
…Otra cosa era el resto de la Plaza y sus aledaños, donde se movía otro tipo de ambiente. Un batiburrillo de gente de la más baja extracción se daba cita también allí. Los bancos públicos y los suelos estaban ocupados por una variopinta hueste antisocial: gente sin patria ni techo, pedigüeños, camellos, borrachos, drogadictos, liendrosos, feos y los más guarros de Barcelona y otras ciudades europeas se congregaban cada noche entorno al sembrado de terrazas más caras de la Barcelona cosmopolita, una milicia que había renunciado al amansamiento impuesto por el sistema y había asumido el extremismo social como forma de vida…
Extractado de SIEMPRE QUISE BAILAR COMO EL NEGRO DE BONEY M.
http://minovelanegra.blogspot.com/
Retomamos los comentarios del blog.
Últimas sesiones en del Club de lectura Municipal de Torrevieja dedicadas a Ruiz Zafón y su “breve” novela “El juego del ángel”.
Partidarios y no partidarios dialogamos sobre la obra, su arguemento, estructura, lenguaje, influencias.
Dejo una crítica literaria encontrada en internet que creo refleja bien la novela:
“Argumento:
David Martín es un joven que trabaja en un diario de Barcelona. Cuando empieza a
publicar una serie de folletines alcanza un gran éxito, pero eso no lo llevará
al éxito personal. Su vida cambia cuando visita la biblioteca de los Libros
Olvidados, de manos de su amigo el librero Sempere, y recoge de allí un ejemplar
de Lux Aeterna, novela escrita por un tal D.M.
Comentario (CON SPOILERS DE ESTE LIBRO Y DE LA SOMBRA DEL VIENTO, QUIEN AVISA NO
ES TRAIDOR:
Es difícil comentar esta novela sin tener en mente el super mega éxito anterior
de Carlos Ruiz Zafón, “La sombra del viento”, especialmente por la cantidad de
puntos comunes que tienen ambas obras.
La primera impresión que produce “El Juego del Angel” es que se trata de una
obra más elaborada, con mejor prosa (aunque hay metáforas, estas son más
mesuradas, más acordes con lo narrado, más elegantes), con unos diálogos llenos
de ingenio y con cierta dosis de humor. No obstante, sigue insistiendo en sus
descripciones de amaneceres, que se repiten con cierta frecuencia al inicio de
muchos capítulos, creando una sensación de ya visto, que también ocurre con las
apariciones del inspector y sus dos gorilas, casi siempre narradas de la misma
forma (David llega a su casa y allí está el inspector con el cigarrillo en la
boca, esperándolo).
La estructura es similar a la de la “Sombra del viento”: un protagonista joven y
culto, amante de los libros, que visita la biblioteca de los Libros Olvidados y
recoge de allí una historia escrita por alguien del pasado que tiene una cierta
relación con él, y que al tiempo que desgrana su propio drama y sufre un
desengaño amoroso, trata de desentrañar el del antiguo autor, yendo y viniendo
por ambientes tétricos, entrevistando a personas que conocieron al susodicho,
etc, etc. En este caso, sin embargo, el vínculo entre ambos personajes es mucho
más intenso. Y como en el otro, el autor, que se creía muerto ¡está vivo!
Zafón es un escritor decimonónico en pleno siglo XXI. Se nota no solo en sus
argumentos sino también en las situaciones o escenas en las que coloca a los
personajes, que parecen como de película de terror o de novela gótica o relato
de Edgar Allan Poe. Así de buenas a primeras recuerdo la improbable escena de la
muerte de Cristina, digna de película de Roger Corman (se rompe el hielo sobre
el que camina con los pies desnudos y ensangrentados y luego este se cierra
sobre ella, mientras el protagonista la ve ahogarse a través del hielo) o la
lucha final entre David y el inspector, en un teleférico (esto me ha recordado a
Hitchcock, así como el tema del “falso culpable” perseguido por todas partes).
Pero no es lo único, mansiones tétricas y en ruinas, cementerios, panteones,
incendios pavorosos, falsos muros que dejan tras de sí habitaciones secretas,
espiritismo… En fin, todo un compendio de lugares comunes del romanticismo más
exacerbado que convertirán el relato en bastante inverosímil (o muy inverosímil)
de no ser porque el autor, astutamente, deja la puerta abierta a la subjetividad
de la narración en primera persona, que nos hace dudar sobre si lo que acontece
al personaje son realidades o fantasías suyas (yo opto por esto último: el
epílogo fechado en 1945 así lo da a entender). Así pues la historia puede
funcionar en dos vertientes: como relato fantástico o como relato de una locura
delirante. Lo que en una novela realista podríamos censurar, como lo absurdo de
ciertas situaciones (que David siempre se cite con su patrón en lugares
lúgubres, inclusive cementerios; que descubra que está relacionado con otros
crímenes y no le pregunte nada al respecto cuando lo ve, etc, etc) aquí se
justifica apelando a esa doble condición del relato, que podría tener también
una triple lectura como homenaje al folletín (no hay que olvidar que David se
hace famoso escribiendo novelas de ese estilo, bajo seudónimo, aunque aspira a
hacer una novela “buena” con su verdadero nombre)
La novela se me ha hecho algo larga. Creo que muchos diálogos y situaciones se
eternizan, sobre todo por el afán descriptivo, y que el autor no usa la elipsis
narrativa todo lo que debería (por ejemplo, contar cómo va a comprar billetes a
la estación para mí no es necesario). Ya he comentado la excesiva artificialidad
de la trama, ampliada con la siembra de cadáveres que va dejando el protagonista
cada vez que visita a alguien… Pero como decía más arriba, es imposible
considerar esto un error si hablamos de un relato subjetivo. Otra cosa curiosa
es lo cultos e ingeniosos que son todos los personajes; hasta los adolescentes
parecen superdotados.
Entre lo más destacable está la relación de David y su joven “aprendiz de
escritora” Isabella, sostenida a base de largos diálogos salpicados de un
ingenio inusual (y más en una chica de 17 años); y la entrañable descripción que
hace de la librería Sempere y de sus dueños (que tienen relación con la Sombra
del Viento); y algunas descripciones muy visuales, amén de las “claves”
simbólicas que salpican la obra, como ese broche con el ángel, las alusiones a
Lucifer (ángel caído), etc, etc.
En resumen, un libro que gustará a los amantes del misterio y de las historias
folletinescas, mucho mejor escrito que otros bestsellers aunque de precio
excesivo (¡casi 25 euros!), y un poco visto en su argumento. Casi se podría
decir que el autor se autoplagia. Y nos espera más de lo mismo. Según he leído
por ahí, esta es la segunda de una tetralogía ambientada en Barcelona y que
tiene por leit motiv el famoso Cementerio de Libros Olvidados…
Zafón: el amor a los libros impregna toda su obra”
Para terminar la última sesión Francisca recitó una poesía de Alfonsina Storni “Bien pudiera ser”:
“Bien pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.
Dicen que en los solares de mi gente, medido
estaba todo aquello que se debía hacer…
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna… Ah, bien pudiera ser…
A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero, se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.
Y todo esto mordiente, vencido, mutilado,
todo esto que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que sin quererlo lo he libertado yo.
Alfonsina Storni
Próxima reunión el día 22 de octubre en nuestro rincón y con la novela de Juan Cobos Wilkins “El mar invisible”; finalista VI Premio Novela Ciudad de Torrevieja como protagonista. Os recuerdo que la comentaremos entera.
Saludos
Hola a todas y a todos:
Por animar el blog y para completar el mensaje de Carmen (y tras ella, puesto que ella es la coordinadora e inicia los comentarios) sobre la novela de Zafón, os comento (como hice en la última charla que tuvimos) que este libro me recordó -o de algún modo hace referencia, según mi punto de vista- a la saga de películas “La guerra de las galaxias”. Os cuento: tras probar las mieles del Lado Oscuro (paralelismo editor Corelli y Darth Vader), el aprendiz es tentado a caer en las redes de esta oscuridad (paralelismo entre David y Luke Skywalker). En toda la novela, tras aceptar el encargo David de Corelli, van apareciendo reservas y precauciones para suspender dicho encargo; en otras palabras, el arrepentimiento de David Martín del engaño causado por el poderoso caballero y su lucha interna por continuar el encargo o no (paralelismo entre esta atormentada guerra por seguir o no seguir escribiendo el libro y la lucha entre el Lado Oscuro y el Otro Lado de Luke). Según comentó Eliseo esta novela es una tetralogía, así pues qué ocurrirá en los próximos episodios… Amigos del ambigú, ¡¡Qué la fuerza nos acompañe!!
Hasta otro rato!
Óscar.
Menuda reunión la del pasado día 22 de octubre!
Juan Cobos Wilkins y su “Mar invisible”:
El finalista del Premio Novela Ciudad de Torrevieja del pasado año consiguió en el Club de Lectura Municipal de Torrevieja : no dejarnos indiferentes. Una historia sobre dos presos. Uno, el Jara”, esperando su sentencia-muerte o indulto-; su deseo en la noche previa es estar acompañado por “Lorenzo” intelectual encarcelado por homosexual en la década los setenta en una España donde los valores religiosos, morales y familiares eran la esencia de una sociedad. Una sociedad incapaz de comprender y asimilar unas inclinaciones sexuales diferentes, otra forma de vida en definitiva contraria a las entonces “normales”.
Lorenzo relata esas últimas horas pasadas con el Jara: diálogo, recuerdos, vida, miedo, confesiones se concentran en el cuadrilatero donde los dos presos mantienen un tándem con la palabra.
Bellas expresiones poetizadas en la prosa de Wilkins, que hacen referencia a las sensaciones, sentimientos, experiencias de sus personajes.
En la reunión, de todo un poco y mucho debate:
Homenajes a Cernuda, Manchado con la lectura de poemas por parte de Francisco (bienvenido) y Enrique.
Leo, nuestra cirujana de libros, con Bernardo Atxaga y Memorias de una vaca.
Próxima reunión el día 5 de noviembre en el Ambigú de nuestro Teatro Municipal, con Alicia en el País de las Maravillas.
Espero comentarios de esta magnífica reunión.
Gracias a todos
Hola a todos y a todas:
El pasado miércoles tuvimos la reunión para charlar sobre el libro “Alicia en el País de la Maravillas” de Lewis Carroll. Para algunos, creo, que fue una reunión en donde las dos horas y pico de reloj que estuvimos se transformaron en escasamente dos minutos y pico (quizás algunos al hablar de libro nos transportamos al País que describe Alicia y allí la noción de tiempo es diferente a esta realidad). Esto provocó que todo lo que os quería contar no pude hacerlo. Ante la solicitud activa de algún miembro (“¡venga, venga, Óscar!, suelta todo el material”) y la solicitud tácita de algunos otros, lo que sigue es aquéllo que no me dió tiempo a decir. Ahí va, ¡qué lo disfrutéis!
1.-La reseña que os cuento ocurre en el capítulo VII (A mad tea-party -El loco encuentro para tomar el té -mis disculpas pero ya no tengo el libro en Castellano y la traducción es libre-); bien, esto pasa justamente después que el sombrerero loco reproduce, para Alicia, la canción que cantó para la Reina de Corazones y ésta al ver que <>, le sentenció a que lo decapitaran y Alicia comenta que esto es una salvajada. Tras todo lo anterior, -en la obra en su lengua originaria- el Sombrero continúa “y desde entonces (…) son siempre las seis en punto”, Alicia replica “(…)¿Por eso muchos servicios de té están sobre la mesa?”, tras lo que el Sombrero dice entre suspiros: “Sí. Así es.(…)Siempre es la hora del té.”. Parece que es un contrasentido que sea la hora del té siendo las seis de la tarde. Me llama la atención lo que los estudiosos de esta obra dicen al respecto: “Esto fue escrito antes que las 5 de la tarde se convirtiera en la hora del té. Aquí el escritor, lo que, entre líneas, quiere mostrarnos es que los Liddell a veces servían el té a las 6 en punto, la hora de la cena de las niñas. (Las niñas, son las niñas de la familia Liddell que fueron las que inspiraron la creación de este cuento)”
2.- Esta reseña, de algún modo, nos muestra cómo era la sociedad Victoriana. Me situo en el Capítulo en el que la Duquesa está en la cocina meciendo a un bebé-cerdo y hay un sirviente al cuidado de un puchero. El autor comenta que en el ambiente existe un olor fuerte a pimienta (lo que provoca, entre otros factores, el llanto del bebé-cerdo
y el mal genio de la Duquesa). Bien, es interesante observar la explicación del porqué de tanta pimienta en el
ambiente y en el guiso que aparece en la trama descrita. En la Inglaterra del siglo XIX y la clases no acomodadas
tenían por costumbre añadir cantidades ingentes de pimienta a sus comidas y de esta forma camuflaban los aromas de la carne y verduras de mala calidad y quizás a punto de pudrirse (la comida a la que únicamente podían acceder dichas clases).
3.- Otra nota al margen que me interesó fue aquélla que ocurre en el episodio que Alicia está en la casa del Ratón y ha crecido tanto que apenas cabe en la habitación. En dicho capítulo, el nombre de la sirvienta del Ratón es Mary Ann. Bien, la nota que os comento presenta diferentes teorías que exponen que en nombre elegido por Carroll no es gratuito; entre las diferentes teorías hay una que dice:”Antes de la Revolución Francesa, Mary Anne era un término genérico para organizaciones secretas de republicanos, asimismo un término en argot (slang) para la guillotina. Marianne llegó a ser, y aún es, un símbolo femenino de las virtudes republicanas, un símbolo Francés comparable al John Bull Inglés o al tío Sam Estadounidense(…). Quizá sea puramente accidental que el uso que Carroll hace de este nombre sea una anticipación de la obsesión de la Reina y Duquesa por la decapitación.”
4.- Lewis Carroll se fascinaba con las niñas (¡desde el punto de vista más elevado y espiritual!) y odiaba a los
niños (Por eso, quizás, la conversión que hace del bebé-niño a cerdito). Hay una nota al margen en la edición que leí que me llama poderosamente la atención (el autor de la nota es Carroll), ahí va, “Algunos escritores Americanos han dicho “las serpientes en este distrito pueden ser clasificadas en una especie – las venenosas.” El mismo principio se aplica aquí. Los estantes de sellos (o porta-sellos) pueden ser clasificados en una especie, el “País-Marravillas” (the “Wonderland”). Imitaciones de éstos aparecerán pronto, sin duda: pero aquéllos no podrán disponer de dos sorpresas pictóricas(…). ¿No ves la razón por la que las denomino “Sorpresas”?. Bien, toma el porta-sellos en tu mano izquierda, y mirarlo atentamente. Ves a Alicia meciendo al Bebé-niño de la Duquesa(…). Ahora, con tu pulgar derecho quita ese sello (el que muestra la figura de Alicia meciendo al Bebé-niño) del estante. ¡El Bebé-niño se ha convertido en Cerdo!”(aparece una imagen oculta e insertada en el porta-sellos), creo que no te sorpredería si tu suegra, de repente se convirtiera en una Bruja.(Esta fina ironía que justifica la conversión del bebé-niño a cerdito, la pongo en su lengua originaria porque lo de Bruja fue cosecha propia. “I suppose you wouldn’t be surprised if your own Mother-in-law suddenly turned into a Gyroscope!”).
5.- Para los amantes de los números. Hay una referencia que descata un estudioso de la obra de Carroll. Es sobre la Regla más antigua que gobierna los juicios en este País de las Maravillas, y que Alicia desmonta tal argumento al conocer que es la Regla número 42. La referencia dice así:”El número cuarenta y dos tiene un significado especial para Carroll. El primer libro de Alicia tuvo 42 ilustraciones. Una importante norma de naútica (la número 42), es citada en el prefacio del libro de Carroll “The Hunting of the Snark”(…). En “A través del espejo” el Rey Blanco envía 4207 caballos y hombres para restablecer a Humpty Dumpty, y siete es un factor de cuarenta y dos. La edad de Alicia en el segundo libro es siete años y seis meses, y siete por seis es cuarenta y dos. Quizá sea una coincidencia, pero cada uno de los libros de Alicia tiene doce capítulos, o veinticuatro en total, y veinticuatro es cuarenta y dos al revés.(…)”
6.- Por último, contaros que entre las páginas de Internet que visité para prepararme este libro, había una de ellas que exponía una interpretación muy actual del libro y que tenía que ver con el hecho diferencial, os cuento: Era sobre una profesora de escuela estadounidense y venía a decir que el libro de Alicia nos enseñaba que no había que extrañarse de ciertas costumbres (para Alicia nuevas, puesto que visitaba por primera vez un País no imaginado por ella) y en determinados sitios. Todo lo anterior, intentaba inculcarselo a sus alumnos que eran inmigrantes que venían a EE.UU.. ¡Genial, maravilloso! la obra de Carroll fue, es y será actual y universal.
Bueno, y tengo que parar ya que se podría hablar de este libro toda una vida. Los interesados/as pueden encontrar más información en Internet (hay asociaciones de amigos de Lewis Carroll, amigos del País que Alicia visitó, etc….); con poner Lewis Carroll en cualquiera de los búscadores de Internet aparecen cientos de referencias.
fuentes:
“The Annotated Alice. The definitive edition. Alice’s Adventures in Wonderland and Through the Looking-Glass”. Penguin Books.
“Through The Looking Glass”. Lewis Carroll. Colección: Penguin Popular Classics. Penguin Books.
Páginas web en Internet. Varios autores.
Por último, os escribo el poema que os traduje al Castellano (traducción totalmente libre y sui géneris) al final de la velada, ya que mi traducción fue muy espontánea y seguramente a falta de captar muchos matices que están en el original.
TITULO: Alice, Where Art Thou?
Quaint child, old-fashioned Alice, lend your dream:
I would be done with modern story-spinners,
Follow with you the laughter and the gleam:
Weary am I, this night, of saints and sinners.
We have been friends since Lewis and old Tenniel
Housed you immortally in red and gold.
Come! Your naivete is a spring perennial:
Let me be young again before I’m old.
Your are a glass of youth: this night I choose
Deep in your magic labyrinths to stray,
Where rants the Red Queen in her splendid hues
And the White Rabbit hurries on his way.
Let us once more adventure, hand in hand:
Give me belief again –in Wonderland!
Por Vincent Starrett, en Brillig (Chicago: Dierkes Press, 1949)
¡ Hasta la próxima reunión !
Óscar