Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 18 junio 2009

 

 

UNA CASA ENCANTADA EN LA PLAYA DE LOS LOCOS

 

¿Quién pasará  mientras duermo

por mi jardín?

J. Ramón Jiménez . “Arias Tristes” (1902-1913)

 

“… y lo que  hace el amor no acaba nunca,”

J. Ramón Jiménez. “En el otro costado”. Después de su exilio en 1936.

 

 

 

   En el verano del  1912 a la Sra. Georgina Summer y al joven dramaturgo Solomon Artl les pareció que por fin, hacían realidad  el sueño de su vida. Embarcados en Hamburgo, viajaban a Egipto previa visita a Nápoles y Venecia.

Georgina dejaba atrás un  matrimonio tempestuoso con el más afamado espiritista de la época, Víktor  Sommer, discípulo predilecto de Madame Blavatsky. Se embarcaron en el “Alexandros”  que, por razones que se desconocen,  naufragó  en alta mar cuando surcaba el Mediterráneo a la altura de  Alicante. 

 

  Rafael Gálvez Aparicio, marinero natural de Torrevieja, había embarcado aquel año  como cocinero en el barco que  hacía la  ruta a Orán. El dio la alarma cuando  rayaba el dia . Desgraciadamente  las corrientes habían dispersado  a los supervivientes, si es que alguna vez los hubo y solo se veía flotar aquí y allá restos del maderamen.  El mismo izó a cubierta  desde un bote que se hundía  a una joven pareja.

 

   Desde el primer momento surgieron  dudas sobre la  naturaleza de lo que Rafael había recogido del mar, ya que se daba el hecho insólito de que  el hombre fumaba,  sin que se le apagase nunca,  un cigarrillo armenio, de esos que,  fabricados con higos secos y pétalos de rosa,  producen un aroma dulzón, difícil de olvidar.

 

La tripulación, siempre supersticiosa, acercó a la pareja  por la mañana hasta la costa y los desembarcó sin más, en una playa, que debió ser  la posteriormente llamada de Los Locos.

 

  Años después, alguien, que se murmura  es un famoso, edifica un chalet en la punta de la Playa.  Las almenas que coronan la torre lo hacen inconfundible.

 El chalet nunca se vio habitado  aunque continua hasta hoy con su aspecto  de recien terminado.  Las escasas  personas que han tenido acceso a su interior afirman que posee un raro encanto.

 

-I-

 

  A finales de agosto se habían producido varios días de calima. El horizonte reverberaba y el calor se hacia insoportable. La Playa de los Locos pasado el mediodía estaba llena de bañistas y  zumbaba como una colmena. 

 

  Mi familia mataba las horas de la siesta  en el porche de la casa  de mis abuelos. Ese verano cumplía  12 años y pregunto a cada rato si me puedo ir a bañar porque tienen  que pasar las dos horas reglamentarias de la digestión.  Mi abuelo y mi padre  jugaban  a las cartas dando cabezadas. Hasta que al fin, mi padre se me acercó y mirándose el reloj con importancia dijo:

 

– ¡Qué raro que Paco no ha llegado todavía!

 

  Y sí que era raro que aquella tarde Paco no me  hubiera venido a buscar porque no tenía más que cruzar la  carretera y ya estaba en nuestra casa.

Mi amigo no hacía siesta ni cuidaba especialmente de su digestión.  Paco llegaba a la playa  con sus padres poco después del desayuno. Acampaban con su hermanita  cerca del Kiosko   y no se marchaban  hasta  que anochecía.  Cuando alguna vez le pregunté el motivo de aquella loca conducta me contestó muy llanamente:

 

–  Mi padre dice que cuanto más mar nos llevemos a Madrid, mejor.

 

 Mi amigo Paco era el chico  que mejor nadaba de todos los que  veraneábamos en la Playa de los Locos.  Se capuzaba sin parar  de la mañana a la noche con la alegría de un delfín. Pero lo cierto es que esa tarde, no me había venido a buscar.

 Me fui corriendo hacia el Kiosko  y no había ni rastro de mi amigo. Sus padres tampoco estaban. Desconcertado nadé  sin ganas hasta la plataforma  y al llegar vi a  Paco en el momento que se tiraba al agua  agarrado a otro chico  de edad parecida a la nuestra.  Me clavó su sonrisa antes de desaparecer en el agua y cuando por fin salieron, me dijo que su primo Alex era la primera vez que venía a Torrevieja.

 

-¡ No creí que fuera tan tarde! Pensaba irte a buscar al rato.

 

  Alex propuso que buceáramos . Lo  llevamos a un sitio que conocíamos  cerca de las casas  abandonadas que hay en la punta. Alex tenía una  pierna visiblemente más corta que la otra y además como encanijada.  Pero en el agua no se le notaba la cojera  y nadaba  tan bien como Paco.

  Eso fue todo lo que ocurrió aquel dia con Alex.  Me pareció que Paco estaba más contento que nunca.

 

– Ahora somos dos contra uno- me dijo cuando nos separamos.

 

Alex se apretó a su lado para que me quedase claro  quién era el uno. Fue la primera vez que deseé que el verano acabara cuanto antes.

 

-II-

 

  La llegada de Alex cambio notablemente nuestras costumbres. Alex prefería  los espacios más solitarios, nadar a su aire, sin los empujones y los gritos de la plataforma. Por eso, casi todos los dias  nos íbamos hasta donde estaban las casas abandonadas. Comenzamos a pasar mucho tiempo  tumbados hablando de nuestras  cosas.

Hacíamos conjeturas y nos decíamos que aquellas casas debieron estar  habitadas. En la de más abajo había un pozo y una higuera que misteriosamente, no se había secado con el salitre. Era una casa normal, como las de la huerta, nada más que esta  se encontraba frente al mar.  Apoyados en su puerta pintada de una gruesa capa de azul, fumamos nuestro primer cigarro.

 

  Estaba  también la otra casa que parecía un  pequeño castillo porque tenía una torre con almenas. El sol nos  calentaba todavía la barriga cuando  Alex nos dijo aquello de los fantasmas que,  sin excepción,  habitaban en todas las casas abandonadas.

 

– Seguro que  este no te cree – dijo Paco señalándome.  

-Y tú tampoco te  lo crees, listo – le contestó  Alex dolido – No te  crees las cosas que te cuento. No crees en los  poderes de los que te he hablado.

 

  ¿De qué estaban hablando? ¿De que Alex tenía poderes como la gente  en  los videojuegos?.  La verdad es que Alex era un poco raro, pero no me parecía la persona más adecuada para tener poderes. Me hubiera extrañado menos de  Paco. Pero lo cierto es que  habían conseguido entre los dos ponerme un poco nervioso.  Entonces propuse  ingenuamente:

 

– ¿Por qué no averiguamos de una vez si hay o no fantasmas? No debe ser muy  difícil saltar la tapia. A no ser que seais unos cobardicas.

 

Bueno,  no dije esa palabra tan fina. Dije otras cosas, ¿no?, pero la verdad es que no sentía en ese momento ningún miedo. Solo la pulsión de recuperar con Paco  mi  antiguo estatus de camarada inseparable que Alex había  dinamitado.  Levanté a Paco del suelo resuelto a que entrásemos en la casa  en ese mismo momento y propuse que  Alex nos esperara fuera. Su pierna averiada le impediría sin duda alguna saltar la tapia. Además, si había un fantasma realmente,  mejor que alguien se quedara fuera.

 

  Pensé que con aquella bravata, Alex se deshincharía un poco, pero lo que realmente ocurrió es que sus palabras  nos petrificaron.  

 

– No son visibles por el dia. Hay que venir de noche. No os preocupeis por la forma de entrar. Se cómo entrar a las casas malditas.

 

 

-III-

 

   En unos dias, siguiendo la costumbre de todos los años, mis padres acudirían  a la cena  que marcaba el fin de las vacaciones para muchos de sus amigos.  Era pues la noche que fijamos para entrar en la casa de la torre.

 

La playa no quedaba libre de personas que buscaban la fresca proximidad del mar  hasta bien entrada la noche. Alex nos dijo que teníamos que hacer algo de tiempo hasta que la playa y los alrededores quedaran más tranquilos. Pasadas las doce  nos encaminamos hacia las casas abandonadas. No imaginé que por allí estuviera tan oscuro. Me pareció  que esa era la razón por la que no encontramos casi  a nadie.

 

  Alex   se movía  con mucha soltura, como si estuviera  acostumbrado a la oscuridad y su cojera le diera una tregua .  Paco y  yo le seguíamos como si fuéramos los acólitos de un extraño oficiante.

 

– No hableis. Seguro que hay parejitas, pero no hagais caso. Suelen estar a lo suyo y no se dan cuenta de nada. Iremos por la parte de atrás.

 

  Pasamos la primera casa con su higuera negra. Llegamos a la casa de la torre y miré hacia lo alto. Las ventanas de arriba reflejaban la luna y la casa toda parecía estar suspendida en una claridad lechosa.

Había pensado de  saltaríamos la tapia pero no fue necesario.  Atada al cordón que sujetaba su bañador Alex llevaba  una bolsita de la que extrajo una especie de  chapa de Coca-Cola. Disimulada entre las buganvillas salvajes estaba la puerta que daba acceso al jardín. Alex puso sobre la cerradura herrumbrosa la chapa que refulgió un momento. La puerta se abrió sin ruido alguno como presa de  un encantamiento.

 

-Todavía no es la hora- dijo Alex.

 

  No quise pensar qué iba a tener que decirles a mis padres porque lo que se dice tarde, era tarde. La luna estaba muy  alta . Se escuchaba el ir y venir del mar y nuestro pasos crujían sobre la grava del jardín dirigiéndonos hacia un  lugar que solo Alex parecía conocer.

   Era extraño, pero el jardín parecía primorosamente cuidado, muy lejos de la  apariencia asilvestrada que se percibía desde el exterior. En un recodo había una fuente muy sencilla  que,  a la luz de la luna,  parecía  resplandecer. Cerca de ella, Alex hizo que nos escondiéramos a esperar el momento oportuno aprovechando el refugio que nos prestaban los setos.   

Estábamos delante de la puerta principal de la casa cerrada a cal y canto cuando desde   la fuente borboteó un mágico  chorro cristalino que casi nos hace gritar de sorpresa.   Alex nos impuso silencio llevándose con energía el dedo a los labios e inmediatamente se quedó tranquilo, como transfigurado.  Paco apretó los ojos y se acurrucó contra mí muerto de miedo. Nos rodeaba el silencio más absoluto. Iba y venía el mar.

 

 

-IV-

 

  ¿Cuánto tiempo transcurrió?.  Comenzaba a sentir frío y Paco, apoyado contra  mí amenazaba con  hacerme perder el equilibrio. Alex me dio un codazo y en silencio, me señaló  la  torre. 

  La luna se había movido  y ya no  iluminaba sus ventanas. La torre era un centinela negro en medio de la claridad  encantada de la noche. Tras las ventanas  oscuras la brasita de un cigarro pensativo iba y venia, iba y venía.

 

  ¡El fantasma fumaba! No sabía si reir  o echarme a  llorar por la tensión que la situación me producía. El misterioso fumador  estaba frente a nosotros, en la ventana más alta, dominando todo el jardín, quizás mirando para la ciudad que  se retorcía en la costa cercana  como un gusano de luz, quizás observando nuestros movimientos.

 

¿Qué hacían los fantasmas si  se sentían observados por  alguien mortal? Mi mente trabajaba tan deprisa…Pero no alcanzaba a concretar ninguna respuesta a tantas preguntas como me asaltaban. 

Paco había cerrado los ojos presa del terror  y no tenía cómo pedirle consejo, ni siquiera por señas.  Alex continuaba mudo, absorto, como si estuviera  levitando.

 

   Se levantó una brisa que hizo crujir las hojas de las palmeras. Oimos los pasos nerviosos de alguien que  se acercaba a la puerta. La luna iluminó por completo a una mujer con un vestido de fiesta. Llevaba un collar muy largo y  una especie de sombrerito pegado a la cabeza que me hizo recordar a las mujeres de las fotos que guardaba mi abuela. La brasa del hombre invisible se acercó  a la ventana que teníamos enfrente y pareció que se inclinaba para ver mejor a la que llegaba.

Ella buscaba algo en su  bolsito y tintineaban  nerviosamente sus adornos. Debía ser  la llave lo que no encontraba.  Miró hacia arriba con desesperación. Estaba claro que  no iba a poder llegar donde la estaba esperando el que fumaba sin parar. 

 

 

  Creí entender entonces que en eso consistía su condena: no encontrarse nunca  con él.   La maldición consistía pues  en acudir a sus  citas año tras año. Pero cuando se acercaban hasta casi tocarse con los dedos, no podían  reencontrarse y debían seguir intentándolo  toda la eternidad.

 

  La mujer se separó de la puerta y  miró hacia arriba muy dulcemente. Empezaba a comprender que  tampoco esta vez iba a ser posible.

Entonces Alex con su chapa como de Coca-Cola apretada firmemente en su mano, salió de los matorrales y se acercó a la fantasma.

 

– Igual esto le  sirve. Pruebe usted por si se abre la puerta.

 

  El de arriba debió de dar una calada de sorpresa a su cigarro porque  en la ventana apareció una brasa enorme. La fantasma no sabía cómo se usaba el poder que tan desinteresadamente le estaba ofreciendo Alex y entonces  él, con una sangre fría increíble, a sabiendas de los males que le podía acarrear tocar lo intocable, cogió su mano, puso en su dedos la  superchapa que emitió la misma vibración verdosa de antes,   la aplicó sobre la cerradura  y la  puerta se abrió de par en par como si fuera lo más natural del mundo.

 

  Ella entró rápidamente sin cuidar siquiera de cerrar tras si la puerta. Iba loca de amor  y la casa  se fue como incendiando según su ectoplasma  ascendía  hasta la torre donde él  la esperaba desde hacía  no se sabe cuánto .

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Leonor Carmona.  Mayo del 2009.

 

 

Nota: Todos los hechos, nombres y circunstancias del relato, son ficticios exceptuada Madame Blavatsky, ciertamente afamada espiritista.

Read Full Post »

Análisis- resumen del libro: “Cien años de soledad”, así como una breve biografía del autor.
Indice
1. Ficha Bibliográfica
2. Gabriel García Márquez
3. La Novela En Capítulos
4. Temas Del Libro
1. Ficha Bibliográfica
Autor: Gabriel García Márquez
Título: Cien Años de Soledad
Lugar de edición: Buenos Aires
Editorial: Espasa Calpe, S. A.
Primera edición: 1967
Décimo quinta edición: 1-1-97
2. Gabriel García Márquez
García Márquez es un periodista colombiano nacido en Aracataca en 1928. Cursó estudios secundarios en San José a partir de 1940 y finalizó el bachillerato en 1946. Se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cartagena en 1947 aunque sin mostrar demasiado interés por los estudios. Fue corresponsal de El Espectador de Bogotá en Europa y fundador de la agencia cubana Prensa Latina, entró en contacto con un grupo de intelectuales: Ramón Vinyes, Alfonso Fuenmayor, Alvaro Cepeda y Germán Vargas que le presentaron algunos libros de novelistas contemporáneos destacados. Fue por algún tiempo viajante de libros, lo que le permitió recorrer en toda su extensión la costa atlántica. Publicó en 1955 las novelas “La hojarasca”, y “La mala hora” en 1962, que le representó el Premio Esso. No consiguió el reconocimiento mundial hasta 1967 en que publicó “Cien años de soledad” que le tuvo un extraordinario éxito de crítica y de público. Otras obras suyas son: la novela corta “Crónica de una muerte anunciada” en 1981 y las novelas “El otoño del patriarca” en 1975, “El amor en los tiempos del cólera” en 1982 y “El general en su laberinto” 1989. En 1982 ganó el premio Nobel de literatura.
3. La Novela En Capítulos
1. Capítulo
Macondo era el pueblo de José Arcadio Buendía, un habitante con gran imaginación, casado con Úrsula Iguarán, que solía comprar inventos a Melquiades, el cabecilla de un grupo de gitanos que aparecían una vez al año con novedosos artilugios. Entre los objetos que le compró había un imán para buscar oro, una lupa a la cual le pretendía dar aplicaciones militares, mapas portugueses y instrumentos de navegación. La mayoría de sus experimentos se frustraron, como consecuencia llevó a cabo una expedición para conocer otros pueblos, descubrió que Macondo estaba rodeada por agua.
Los primeros dos hijos de José Arcadio y Úrsula fueron José Arcadio, el mayor y Aureliano, el pequeño. Al año siguiente cuando volvieron los gitanos ya no estaba con ellos Melquíades, que había muerto. La novedad que trajeron los gitanos aquel año fue el hielo.
2. Capítulo
Antes de vivir en Macondo, José Arcadio y Úrsula habían vivido en una ranchería situada en la sierra con sus respectivas familias, se casaron a pesar de ser primos, un precedente indicaba que de un matrimonio en el cual hubieran vínculos familiares podía surgir un hijo con cola de cerdo, pero eso no ocurrió. José Arcadio mató a Prudencio Aguilar (un vecino del pueblo), en un duelo de honor, pero este se le aparecía después de muerto. Estas circunstancias llevaron a José Arcadio a abandonar la sierra junto con otras familias, se establecieron al lado de un río y formaron un nuevo pueblo, Macondo. El primogénito, José Arcadio empezó a mantener relaciones sexuales con Pilar Ternera, una mujer que se dedicaba a leer las cartas, no tardó en quedarse embarazada.
Cuando llegaron los gitanos, el primogénito vio a una joven gitana de la cual se enamoró rápidamente. Al día siguiente este se había fugado con los gitanos y la chica. Úrsula al enterarse fue en su busca, José Arcadio se hizo cargo de Aureliano y de nueva hija, llamada Amaranta. A los cinco meses regresó Úrsula sin su hijo pero con gente de otros pueblos.
3. Capítulo
Úrsula y José Arcadio aceptaron al hijo de Pilar Ternera de mala gana. Le llamaron Arcadio. Los niños de la casa eran cuidados por Visitación, una india que había llegado a Macondo huyendo de una peste de insomnio. Regresaron los gitanos, pero no había ni rastro de José Arcadio. También llegaron a Macondo unos traficantes de pieles que llevaron a la casa de los Buendía una niña y una carta, la carta era de alguien que les conocía y pedía a Úrsula y a José Arcadio que la acogieran ya que era familia lejana y no tenia padres. La llamaron Rebeca, esta trajo al poblado la enfermedad del sueño, que afectó en poco tiempo a todo el poblado, pero que gracias a una fórmula de Melquíades pudieron curar.
Úrsula decidió ampliar la casa, la cual intento hacer pintar de azul un corregidor que llegó a Macondo mandado por el gobierno. José Arcadio no solo se negó a pintarla, si no que le impuso unas condiciones para quedarse en el pueblo.

4. Capítulo
Se organiza una fiesta para inaugurar las reformas de la casa, se compra un instrumento desconocido en Macondo, es la pianola. Para instalar la pianola y enseñar su funcionamiento viene Pietro Crespi, un italiano de refinados modales que se enamora de Remedios. Esta le corresponde pero por medio está Amaranta que también se ha enamorado del italiano. Rebeca y Pietro fijan una boda que Amaranta intentará evitar, por eso Úrsula decide mandarla de viaje.
Melquíades había muerto ahogado en el río y había sido enterrado en medio del terreno destinado al cementerio.
Pilar Ternera cansada de esperar a José Arcadio se acuesta con Aureliano que va a buscarla una noche a su casa para calmar el amor que siente por Remedios, la hija pequeña del corregidor, después de confesárselo a Pilar esta lo arregla para conseguir fijar la boda.
José Arcadio Buendía se trastoca y tienen que atarlo a un árbol para que no destroce la casa después de volver a ver a Prudencio Aguilar.
5. Capítulo
Aureliano y Remedios Moscote fueron casados por el padre Nicanor. Ese mismo día se tendrían que haber casado Rebeca y Pietro Crespi si este no hubiera recibido el día antes la noticia de la muerte inminente de su madre. La boda no se podía realizar hasta al cabo de tres años, ya que por esos tiempos ya se habría acabado el templo. Pero el hecho que llevó al aplazamiento indefinido fue la muerte de Remedios poco antes de cumplirse los tres años.
Vuelve a Macondo José Arcadio. Rebeca al verlo se enamora del y deja al italiano, tres días después se casan. Amaranta intenta seducir a Pietro que le propone matrimonio pero ella le sugiere esperar un tiempo.
En Macondo tuvieron lugar unas elecciones en que Aureliano debido a su amistad con el corrector descubre que los conservadores amañan las elecciones. Esto le lleva a buscar la revolución en favor de los liberales. Aureliano pasa a ser el coronel Aureliano Buendía
6. Capítulo
El coronel Aureliano se va de Macondo para unirse a las fuerzas liberales y deja a Arcadio a cargo de Macondo, este fue el peor de los gobernantes que tuvo Macondo y llevo a cabo diversos fusilamientos. Úrsula evitó el fusilamiento de el corregidor. Arcadio busca tener relaciones sexuales con Pilar Ternera, ya que este no sabe que es su madre. Pilar le manda al dormitorio a Santa Sofía de la Piedad con quien tiene una hija. Arcadio acabo fusilado en la plaza del pueblo por los conservadores.
El coronel Aureliano tuvo diecisiete hijos con diecisiete mujeres distintas durante la guerra.
Amaranta rechaza la propuesta de matrimonio de Pietro Crespi que acaba suicidándose.
7. Capítulo
La guerra terminó en mayo, el coronel Aureliano y Gerineldo Márquez (su hombre de confianza) fueron hechos prisioneros. Aureliano fue condenado a muerte y su ultimo deseo era morir en Macondo. Cuando se disponían a fusilarlo apareció José Arcadio con una escopeta y consiguió que lo soltaran. El capitán Roque Carnicero (capitán del pelotón de fusilamiento) y sus seis hombres intentaron salvar al general liberal Victorio Medina, pero cuando llegaron ya lo habían fusilado.
El coronel Aureliano consiguió reunir un ejercito y proclamó la guerra al régimen. Le nombraron jefe de las fuerzas revolucionarias. Gerineldo Marquez fue nombrado por Aureliano jefe civil y militar de Macondo. Gerineldo le expresó a Amaranta su intención de casarse con ella, pero Amaranta lo rechazó. Aureliano mandó una carta a su madre avisando de que José Arcadio Buendía se moriría pronto, por eso lo sacaron de debajo del castaño y lo amarraron a la cama. José Arcadio tardó poco en morir.
8. Capítulo
Aureliano José intenta acostarse con su tía Amaranta pero esta lo rechaza. Aureliano visita Macondo y se lleva a su hijo Aureliano José a la guerra. Posteriormente llegan a Macondo rumores de que Aureliano ha muerto. El alcalde de Macondo es el general conservador José Raquel Moncada, este es amigo de Aureliano que lo acabará fusilando cuando restablezca el control de Macondo. Aureliano José deserta del ejercito para intentar conquistar a Amaranta pero esta lo vuelve a rechazar ya que hecha en falta a Gerineldo Márquez. Mientras, Úrsula recibe en casa a diez hijos de Aureliano, todos son Aurelianos. Aureliano José es asesinado por el capitán conservador Aquiles Ricardo en medio de la calle.9. Capítulo
Gerineldo Marquez vuelve a ser rechazado por Amaranta. Entretanto Aureliano regresa a Macondo. Cuando Aureliano fue a entregar los objetos personales del gral. Moncada a su viuda, le quemó y saqueó la casa.Teofílo Vargas se había apoderado del mando central liberal y Aureliano a propuesta de un capitán decide matarlo para hacerse con el poder. Pero debido a los remordimientos decide matar al capitán que se lo había propuesto. Aureliano recibe la visita de un comisionado de su partido que le propone unas reformas contrarias al pensamiento liberal, pero aun así las acepta. Gerineldo interpretó el acuerdo como una traición y fue condenado a muerte por sus palabras. Después de la intervención de Úrsula, Aureliano rectifica e intenta acabar con la guerra firmando la rendición. A continuación intento suicidarse pero se salvó.10. Capítulo Arcadio y Santa Sofía de la Piedad tuvieron gemelos. Uno era Aureliano II, que se casó con Fernanda del Carpio y engendraron a José Arcadio. El otro era José Arcadio II. Las aficiones de los dos hermanos eran muy distintas, José Arcadio II se dedicaba a criar gallos de pelea y Aureliano II se dedicaba primero a leer libros y manuscritos y luego a tocar el acordeón. Los gemelos compartieron sin enterarse a la misma mujer, Petra Cotes, pero fue Aureliano II quien tuvo una hijo con ella que fue educado por Úrsula para que fuera cura en un futuro. También es Aureliano II quien convive con Petra Cotes a pesar de estar casado con Fernanda, pero es que las relaciones con Petra hacen que los animales se reproduzcan rápidamente.Remedios la bella, que es la otra hija de Arcadio y Santa Sofía de la Piedad, fue la reina del carnaval que se celebró en Macondo, en que apareció una comparsa procedente de otro pueblo de la cual la reina era Fernanda del Carpio ,(que así se dio a conocer en Macondo). Pero a media noche la comparsa atacó el pueblo. José Arcadio II salvó a Remedios y Aureliano II salvó a Fernanda.
11. Capítulo
Fernanda y Petra se encuentran enfrontadas por el amor de Aureliano II. Finalmente Fernanda acepta la relación con Petra y decide vivir en casa de su marido. Al año de casados, tienen un hijo al que ponen el nombre de José Arcadio, al cabo de un tiempo tuvieron a una hija que recibe el nombre de Renata pero a la que todos llamarán Meme.Aureliano recibe la visita de sus diecisiete hijos en el carnaval. El miércoles de ceniza el padre Antonio Isabel les marcó a todos con una cruz de ceniza en la frente que resultó imborrable. Solo uno de los hermanos se quedó en Macondo, fue Aureliano el Triste que quiso instalarse en una supuesta casa abandonada, en que encontró a una vieja Rebeca, que todos creían muerta. En otra visita de los Aurelianos a Macondo, le arreglaron entre todos la casa, que tenia muchos desperfectos. En esta visita se queda a vivir Aureliano Centeno que ayuda a su hermano en una fabrica de hielo. Aureliano el Triste le pide dinero a Aureliano para traer el ferrocarril al pueblo, al cabo de medio año lo consiguió.
12. Capítulo
La llegada del ferrocarril provocó la llegada de diversos inventos y de todo tipo de gente.La belleza de Remedios provoca algunas muertes accidentales y un día en que estaba plegando las sabanas junto a Fernanda y Úrsula desaparece volando junto con las sabanas.Un cabo de policía mató a un niño por derramar sobre el un refresco. Aureliano asistió a la matanza y dijo que cualquier día armaría a sus hijos para acabar con los gringos. Durante esa semana asesinaron a todos sus hijos menos al mayor, Aureliano Amador que consiguió escaparse. Aureliano quiere promover la guerra total y busca la ayuda de Gerineldo Marquez que le dijo que había envejecido mucho.
13. Capítulo
José Arcadio se va de Macondo para ir al seminario y Meme se va a un colegio de monjas. Úrsula empieza a perder la visión hasta quedar ciega pero intenta que la familia no se de cuenta. Úrsula queda relegada a las tinieblas y pierde el control de la casa en favor de Fernanda, que decide echar a José Arcadio II de la casa por trabajar en la compañía bananera.Aureliano II se va a vivir con Petra Cotes y se vuelve gordo a causa de su gran apetito, come tanto que organiza concursos gastronómicos. En una ocasión comió tanto que se encontró al borde de la muerte. Desde ese momento Empezó a visitar a Fernanda cada día.Meme llevó a su casa a cuatro monjas y a sesenta y ocho compañeras de clase a pasar una semana de vacaciones con su familia, en ese tiempo destrozaron parte de la casa.Por ese tiempo reapareció José Arcadio II que basaba su tiempo en hacer pescaditos de oro.
14. Capítulo
Muere Aureliano Buendía y se decreta el luto en la casa. Al cabo de un tiempo es Amaranta quien lo hace después de predecirlo.Fernanda tiene un hija con Aureliano II que recibe el nombre de Amaranta Úrsula. Cuando esto sucedió Meme ya había terminado los estudios y era concertista de clavicordio. Pronto se enteró de que su padre solo estaba en la casa para guardar las apariencias de su romance con Petra Cotes. Meme se aficiona a la bebida y una noche después de haber estado bebiendo enferma. Tenia entre sus amigas a tres norteamericanas con las que pasaba buena parte de su tiempo, pero conoce a Mauricio Babilonia, que era un mecánico de la compañía bananera del cual no tardó en enamorarse. Un día Fernanda los descubre besándose en el cine, Meme es castigada sin poder salir de la casa, pero sigue viendo a Mauricio, que se cuela en la casa cada noche hasta que Fernanda lo descubre y lo denuncia a la policía como a un ladrón. Cuando lo ven colándose le pegan un tiro y lo dejan invalido.Entretanto Úrsula había cumplido cien años y ya no se movía de su cama.
15. Capítulo
Después de la lesión de Mauricio Babilonia, Fernanda se lleva a Meme a un convento donde tiene a un hijo de su antiguo romance con Mauricio. El niño se llama Aureliano. Meme no volvió a hablar y se pasó el resto de su vida pensando en Mauricio hasta que ella muera en un hospital de Cracovia.
Al cabo de unos meses del abandono de Meme, Fernanda recibió en Macondo a una monja que le entregó a Aureliano. Fernanda dijo a la familia que lo había encontrado en el río en una canastilla y lo metió en una habitación de la casa.José Arcadio II organizó una gran huelga para poder tener fiesta los domingos, este hecho produjo la llegada del ejercito a Macondo y se vio la posibilidad de una guerra civil. Las autoridades concentraron a los trabajadores en una plaza de Macondo y una vez allí y después de darles unos minutos para que se fueran, abrieron fuego. José Arcadio II se despertó en un tren lleno de cadáveres después haber perdido el conocimiento a causa del impacto de una bala. José Arcadio II bajó del tren y se fue andando a Macondo, una vez allí se dio cuenta que las autoridades habían conseguido esconder la matanza de tres mil personas. Los familiares de las víctimas dan por hecho que estos han regresado a sus tierras natales con la compañía bananera. Los soldados registran la casa, y en el cuarto de Melquiades o de las bacinillas, se esconde José Arcadio II, un soldado lo mira sin verlo.
16. Capítulo
Llovió cuatro años once meses y dos días. Durante este tiempo a Fernanda se le escapó de la habitación el niño y cuando su abuelo lo vio decidió cuidarlo. Al ver que la lluvia no para Aureliano II se va a casa de Petra Cotes donde se estará tres meses antes de volver a su casa. Una vez en su casa Fernanda le dice que casi no queda comida pero este no se inmuta, pero debido a un a discusión con Fernanda, Aureliano II decide ir a buscar comida.Úrsula se trastoca y Aureliano II decide buscar el tesoro que se encontraba en un San José y que Úrsula había escondido esperando el regreso de su propietario.Pasados ocho meses del final de la lluvia Aureliano volvió con Petra Cotes.
17. Capítulo
Úrsula mejora con la llegada del buen tiempo y decide limpiar la casa, pero meses después muere con unos 120 años.José Arcadio abandona Roma antes de hacer los votos perpetuos y regresa a Macondo. Aureliano II y Petra cotes viven de las rifas muy felices hasta que el enferma, entonces decide hacer una gran rifa para conseguir dinero y poder mandar a Amaranta a estudiar a Bruselas. Después de la marcha de esta a Bruselas, muere Aureliano II a la vez que también lo hacia José Arcadio II después de enseñar a leer y a escribir a Aureliano. El día de su muerte fue el nueve de Agosto. En el entierro las tumbas se confundieron. También había muerto anteriormente Rebeca.
18. Capítulo
Santa Sofía de la Piedad se va de la casa de los Buendía harta de limpiar y no se vuelve a saber nada de ella.Fernanda había muerto cuatro meses antes de la llegada de José Arcadio, al llegar mandó a Aureliano a su cuarto y recogió a niños del pueblo para que jugaran en la casa. Una noche los niños vieron luz en el antiguo cuarto de Úrsula, la luz procedía de debajo de las losas, donde se encontraba la cripta en que Úrsula había escondido el dinero del San José. José Arcadio reformó la casa, pero hecho a los niños de ella y concede la libertad a Aureliano al enfermar. Pero Aureliano se queda en la casa estudiando los pergaminos. En estos tiempos llega a la casa el único superviviente de los Aurelianos, era Aureliano Amador, pero al no reconozerlo no le dejaron entrar. En ese momento dos policías le dispararon en plena calle.José Arcadió fue asesinado por los niños a los que había echado, estos le ahogaron y se llevaron tres sacos de oro mientras Aureliano estudiaba.
19. Capítulo
Regresa a la casa Amaranta Úrsula casada con un flamenco llamado Gastón, los dos tenían un acuerdo de no tener hijos antes de cinco años de casados. Al llegar a la casa la reformó con gran ilusión. Gastón intenta establecer un correo aéreo.Antes de la llegada de Amaranta Úrsula, Aureliano había conocido a Nigromanta, una negra con la que entabló amistad y que después de la llegada de Amaranta Úrsula se convirtió en su amante. Aureliano también se había hecho amigo de cuatro jóvenes que visitaban la misma librería, eran: Albaro, German, Alfonso y Gabriel. Su amistad era mas fuerte con Gabriel ya que este creia en el Coronel Aureliano, porque su abuelo era Gerineldo Marquez.Aureliano se enamoró de Amaranta Úrsula, a la cual le expresó sus sentimientos un día, pero ella lo rechazó. Aureliano fue a un nuevo burdel donde conoció a Pilar Ternera, esta después de que Aureliano le contara sus sentimientos, le dijo que Amaranta Úrsula le estaría esperando en algún lado. Esa tarde Aureliano después de haber bebido hizo el amor con Amaranta Úrsula después de una primera oposición por parte de ella. En la habitación de al lado se encontraba Gastón que no se dio cuenta de nada.
20. Capítulo
El propietario de la librería al cual llamaban el sabio catalán se había marchado del pueblo. Por carta recomendó a los cinco amigos que abandonaran Macondo y así lo hicieron uno por uno menos Aureliano que se había quedado amando a Amaranta Úrsula, aprovechando que Gastón se había ido a Bruselas a comprobar el funcionamiento de su correo aéreo. Cuando Amaranta Úrsula se enteró del regreso de Gaston le mandó una carta explicándole sus sentimientos en favor de Aureliano. La respuesta de Gastón fue de desearles la felicidad. Cuando Pilar Ternera murió la pareja esperaba un hijo, Aureliano preocupado por la posibilidad de que Amaranta Úrsula fuera su prima buscó en los archivos de la iglesia, al no encontrar nada decidieron aceptar la versión de la canastilla. El hijo que tuvieron se llamó Aureliano, pero este nació con una cola de cerdo. No se preocuparon porque no conocían la historia y pensaron cortársela mas adelante. Pocas horas mas tarde moría desangrada Amaranta Úrsula. Aureliano estaba desolado y estuvo deambulando por el pueblo. Al amanecer regresó a casa y no encontró a su hijo en la canastilla donde lo había dejado. Aureliano vio a su hijo llevado y comido por las hormigas que habían estado asaltando la casa desde hacia meses. En aquel momento su mente desveló las claves de los pergaminos, inmediatamente los pudo descifrar y descubrió su procedencia y que Amaranta Úrsula era su tía. Los documentos resultaron ser la historia entera de toda su familia. Mientras leía los pergaminos descubrió que en cuanto acabara de leer, el moriría y Macondo, con el, desaparecería.
4. Temas Del Libro
El tema más importante del libro es la vida de los Buendía, ya que García Márquez toma como el inicio del clan a José Arcadio Buendía casado con Úrsula Iguarán y acaba con la muerte de Aureliano, el último miembro de la familia. El tema más importante del libro también podría ser el pueblo de Macondo dado que gran parte de la novela transcurre en este pueblo.Los temas derivados son diversos, la narración de la guerra entre los liberales y los conservadores en el Caribe es uno de ellos. Otro tema derivado es la llegada de los norteamericanos a Macondo o también la explotación de los trabajadores por parte de la compañía bananera.
Descripción De Personajes Más Importantes
Melquíades era un gitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrión. Era un hombre honrado, inteligente y triste al cual le gustaba realizar largos viajes por el mundo. Usaba un sombrero grande y negro, como las alas extendidas de un cuervo y un chaleco de terciopelo patinado por el verdín de los siglos. A pesar de su inmensa sabiduría y de su ámbito misterioso, tenia un peso humano, una condición terrestre que lo mantenía enredado en los minúsculos problemas de la vida cotidiana.
José Arcadio Buendía era un hombre con una enorme imaginación y con una fuerza descomunal, además de corpulento era voluntarioso y emprendedor, aunque con el tiempo se volvió holgazán y descuidado.Úrsula Iguarán era una mujer activa, menuda, severa, muy trabajadora y con nervios de acero que parecía estar en todas partes.Aureliano (el joven): poseía unos pómulos pronunciados, era esquivo y ensimismado con una gran capacidad de memorización y un gran número de conocimientos enciclopédicos que fue adquiriendo en su encierro en el cuarto de las bacinillasAmaranta Úrsula era una mujer espontánea, emancipada y con un espíritu moderno y libre además de activa, menuda, indomable, bella y provocativa que poseía de un instinto de anticiparse a la moda. También poseía un genio festivo.
Cambios En MacondoMacondo nació en un claro echo junto al lugar más fresco de la orilla de un río pedregoso, la escueta aldea fundada por José Arcadio Buendía, su mujer Úrsula y otras familias procedentes de Riohacha pronto se convirtió en un pueblo activo con la llegada de la gente de otras civilizaciones que trajo Úrsula al pueblo. El pueblo sufrió diversas guerras y cambios de gobierno, el cambio más importante en estos tiempos fue el cambio de color de la mayoría de las casas que pasó a ser azul, pero Macondo sufrió su más importante transformación cuando llegó el ferrocarril a este y con él la compañía bananera que trajo consigo todo tipo de gente y de inventos. El pueblo se había transformado en un campamento de casas de madera poblado por forasteros. Hicieron un pueblo aparte al otro lado de la vía del tren, con calles bordeadas por palmeras, el sector estaba cercado por una malla metálica. Hasta quitaron el río de su sitio y lo pusieron en el otro extremo de la población, detrás del cementerio que se había creado años antes. El único rincón de serenidad era la calle marginal construida por los negros antillanos con casas de madera sobre pilotes. Después de la matanza en Macondo el pueblo se fue vaciando progresivamente. Cuando finalizaron las lluvias empezó a soplar un viento árido que acabó teniendo una potencia ciclónica que esparció sobre Macondo el polvo abrásente que arrasó para siempre el poblado.
Tiempo en que sé desarolla la novela
La novela se desarrolla durante principios del siglo xx, en época del imperialismo colonial, un hecho delatador es la llegada de los yankees a macondo. La guerra entre liberales y conservadores también encaja con esta época. Otro hecho a tener en cuenta es que el autor nació en 1928 y algunos de los aspectos escritos en la novela encajan con aspectos vividos por él.
Rasgos de la novela
• Hechos mágicos:”Ella estaba tan conmovida que la próxima vez que vio al muerto destapando las ollas de la hornilla comprendió lo que buscaba.” “Una tarde se entusiasmaron los muchachos con la estera voladora que pasó veloz al nivel de la ventana del laboratorio llevando al gitano conductor y a varios niños de la aldea”
• Sucesos hiperbólicos:”y la gallina que ponía un centenar de huevos de oro al son de la pandereta, y el mono amaestrado que adivinaba el pensamiento y la máquina múltiple que servía al mismo tiempo para pegar botones y bajar al fiebre…”
“Pero mientras éste conservaba su fuerza descomunal, que le permitía derribar un caballo agarrándolo por las orejas.”
Referencias
• Religiosas:
La levitación del padre Nicanor.La ceremonia del Miércoles de Ceniza.La elevación de Remedios la bella.La muerte de Úrsula el día de Jueves Santo. El padre Antonio Isabel dice que el diablo ha ganado la rebelión contra Dios.
o Míticas:
La creencia de que en caso de incesto nacerá un hijo con cola de cerdo.La Desaparición De Macondo Y Los Buen día
Los Buendía y Macondo desaparecen porque es su destino, que se encuentra escrito en los pergaminos que Melquíades entregó a José Arcadio Buendía. Macondo es condenado en el momento que llega el ferrocarril al pueblo. La desaparición de los Buendía también se podría deber a un castigo de Dios por el incesto cometido entre Amaranta Úrsula y Aureliano. También es cierto que el clan de los Buendía se encuentra marcado por una influencia negativa, ya que suceden muchas desgracias y pocos de los miembros de la familia encuentran la felicidad y la tranquilidad en sus vidas.

Trabajo enviado por:

Análisis de Cien años de soledad
• Introducción
• La hipérbole
• El tiempo
• La violencia
• Los tres pecados de los Buendía
• Macondo
• Conclusión
• Bibliografía
Introducción
El presente trabajo monográfico dirige su atención a un análisis de algunos temas interesantes dentro de la obra cien años de soledad de García Márquez. Estos temas son el realismo mágico, el tiempo, Macondo como un lugar maravilloso y los personajes.
Cien años de soledad es la novela más importante dentro de la literatura Latinoamericana, por este motivo mi preocupación en poder entender las motivaciones y el porque de cada hecho dentro de la historia.
La hipérbole
Uno de los recursos estilísticos mas usado por García Márquez en esta obra es la hipérbole o la exageración. Y para analizar posteriormente algunos fragmentos del libro, es necesario conocer ciertas definiciones de hipérbole. Una definición lo toma como una visión desproporcionada de una realidad, amplificándola o disminuyéndola, concretándose en el uso de términos enfáticos y expresiones exageradas. Otra definición que tomaremos, consiste en emplear palabras exageradas para expresar una idea que está mas allá de los límites de la verosimilitud. Es bastante corriente en el habla cotidiana. Por ejemplo “hace un siglo que no te veía”.
Partiendo de estas reflexiones teóricas se puede pensar que la hipérbole es un recurso que procede de la expresión oral, recurso que utiliza nuestro escritor como una herramienta literaria eficaz para narrar.
Es claro que el autor de esté libro renovó la literatura a través de uno de sus posibles componentes, la fantasía, pero también de otros recursos lingüísticos como la hipérbole. García Márquez ha hecho una mezcla entre lo fantástico y lo real utilizando a la hipérbole como nexo de un modo tan perfecto que ya nadie sabe donde están las fronteras de uno y el otro. Es el arte hiperbólico y distorsionado lo que hacen de Macondo un lugar fantástico, donde no cabe destruir la envoltura de su encantamiento y contar su historia así, como algo previo a la literatura, como un rumor legendario como se la habían contado durante muchos años las gentes entre sí.
Algún tiempo atrás en una entrevista García Márquez reflexionó sobre la hiperbolizacion, y dijo que “lo mágico puede transformarse en lo real con la misma facilidad que lo real en lo mágico (…) no hay un lugar que sea mas real, o mágico, que otro, porque todo puede intercambiarse y todo es parte de la misma realidad total.”
Por lo tanto él amplio la realidad literaria con sus mezclas y sus herramientas literarias, consiguiendo superar con creces el realismo que hasta entonces imperaba en la literatura latinoamericana.
En Macondo no se puede distinguir entre la realidad y la irrealidad, Macondo es un territorio mágico, donde cualquier cosa puede pasar por otra. Lo maravilloso convive con lo cotidiano y a través de un lenguaje evocador y preciso, es posible hacer vivir lo inverosímil. La construcción imaginaria tiene sus raíces profundas en la realidad americana.
No quiero seguir explayándome con estas reflexiones para poder entrar ahora sí en el análisis de algunas hipérboles en Cien años de soledad.
La primera hipérbole a analizar es la demostración que hizo Melquíades, sin duda una parodia de la ciencia. Leamos el texto: “Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse, y aun los objetos perdidos desde hacía mucho tiempo aparecían por donde más se les había buscado, y se arrastraban en desbandada turbulenta detrás de los fierros mágicos de Melquíades” (71-72). Es evidente que el escritor trata, mediante el uso de estos fierros, de presentar el gran poder del gitano al atraer todo lo metálico y encontrar las cosas perdidas. Su poder será tal que escribirá la historia de la familia de los Buendía antes de que suceda. Quiero constatar la trascendencia del adjetivo que acompaña a “fierros”. Un adjetivo que muestra su intención: “mágicos”. No son, pues, objetos que pertenezcan sólo a la realidad verificable, sino que van más allá, de ahí su inmenso poder.
La siguiente hipérbole es: “La mulata adolescente, con sus teticas de perra, estaba desnuda en la cama. Antes de Aureliano, esa noche, sesenta y tres hombres habían pasado por el cuarto. De tanto ser usado, y amasado en sudores y suspiros, el aire de la habitación empezaba a convertirse en lodo” (128). Esta exageración se inscribe en el hecho de la gran crueldad de la abuela de la chica, que le obliga a prostituirse como pago a un descuido que ocasionó el incendio de su casa. La crueldad es tal que precisa de un número hiperbólico: sesenta y tres. Por otra parte, el hecho de que el aire se convierta en barro es un signo de la gran actividad sexual a la que estaba obligada la adolescente. Es importante señalar la fuerza de la adolescente y su sumisión ante el destino. Además, el hecho de que el personaje perverso sea una abuela amplifica la realidad literaria, ya que no era nada corriente un personaje –la abuela- que siempre había tenido buena fama y, desde luego, pesaba su condición de femenino. Todo esto crea la gran barbarie. De ahí que un lector tradicional se sorprenda.

La tercera hipérbole es un rasgo que define a José Arcadio Buendía, el cual “conservaba su fuerza descomunal, que le permitía derribar un caballo agarrándolo por las orejas” (76). Como él es el fundador de la familia y, además, de Macondo, tiene que poseer alguna característica propia de un héroe y la fuerza física es muy apropiada a este tipo de personajes de leyenda. Cuando José Arcadio está en plena vejez todavía conserva esta característica: “no supo en qué momento se le subió a las manos la fuerza juvenil con que derribaba un caballo” (134). Parece que el tiempo no le afecta, como a cualquier héroe. Sin embargo, cuando pierde la razón le atan a un árbol, pero para esto “necesitaron diez hombres para tumbarlo, catorce para amarrarlo, veinte para arrastrarlo hasta el castaño del patio” (155). Ya se sabe, el héroe siempre es héroe y no decaen sus facultades. Incluso poco antes de morir todavía es un personaje hiperbólico, por eso su esposa “pidió ayuda para llevar a José Arcadio Buendía a su dormitorio. No sólo era tan pesado como siempre, sino que en su prolongada estancia bajo el castaño había desarrollado la facultad de aumentar de peso voluntariamente, hasta el punto de que siete hombres no pudieron con él y tuvieron que llevarlo a rastras a la cama” (215). Por lo tanto, la idea que saco es que la exageración y el heroísmo van de la mano en el caso del fundador de los Buendía. Y hay que añadir el poder sobre el cuerpo, el subir de peso si quería. Este rasgo es extraño en un héroe, pero en Macondo todo era factible. Por norma general, los personajes significativos de la novela presentan rasgos hiperbólicos.
La hipérbole también define a un descendiente de José Arcadio Buendía, del mismo nombre. En su caso recoge elementos de la literatura popular como la escatología, que tanto impresionan a los lectores timoratos. De él se dice que “se comía medio lechón en el almuerzo y cuyas ventosidades marchitaban las flores”. La construcción de esta oración impresiona al lector, al mezclar lo escatológico -las ventosidades- con lo delicado -las flores-. Esto está dentro del quehacer literario de Márquez, el cual “no distingue desde el principio entre lo trascendental y lo inmanente, entre lo extraordinario y lo ordinario” (M. Palencia-Roth). Los elementos soeces los recoge nuestro literato de la tradición literaria y le sirven para caracterizar al personaje. Tras una larga ausencia de Macondo, José Arcadio regresa. Su retorno trae a la memoria al héroe de Homero, pero en el caso que nos ocupa lo paródico rompe lo heroico, aunque no del todo. La narración del regreso es interesante: “tuvieron la impresión de que un temblor de tierra estaba desquiciando la casa. Llegaba un hombre descomunal. Sus espaldas cuadradas apenas si cabían por las puertas. […] su presencia daba la impresión trepidatoria de un sacudimiento sísmico” (165). Parece que anuncia que va a suceder algo importante. En su descripción física hay elementos que no concuerdan con los de un héroe clásico: “los brazos y el pecho completamente bordados en tatuajes crípticos” (165). Tampoco muchas de sus costumbres corresponden a un héroe: “En el calor de la fiesta exhibió sobre el mostrador su masculinidad inverosímil, enteramente tatuada con una maraña azul y roja de letreros en varios idiomas” (168). Lo que sí le corresponde del modelo heroico es su grandísima fuerza física, que en un principio exhibe en un burdel, lugar nada heroico: “Catarino, que no creía en artificios de fuerza, apostó doce pesos a que no movía el mostrador. José Arcadio lo arrancó de su sitio, lo levantó en vilo sobre la cabeza y lo puso en la calle. Se necesitaron once hombres para meterlo” (167). La conclusión es que Márquez creó este personaje como contraposición a los héroes (léase el coronel, Úrsula, etc.). En la realidad literaria existen los contrarios, porque de lo contrario no sería completa, como en la vida misma.
Otra hipérbole que interesa es la del coronel, en lo que se refiere a datos numéricos, ya que “promovió treinta y dos levantamientos armados”. En este número hiperbólico se asienta el héroe, pero acto continuo pierde su carácter de tal cuando el narrador añade: “y los perdió todos”. Así pues, no es propiamente un héroe, porque desconoce la victoria. También pierde su carácter heroico puesto que tuvo “diecisiete hijos varones de diecisiete mujeres distintas”. Ningún héroe literario se jactaría de esta promiscuidad. Por otra parte, el destino de sus hijos no puede ser más trágico: “fueron exterminados uno tras otro en una sola noche, antes de que el mayor cumpliera treinta y cinco años” (179). Pero los números muestran a un militar, mitad héroe, mitad antihéroe. Aunque no gana batallas, es invencible personalmente: “Escapó a catorce atentados, a setenta y tres emboscadas y a un pelotón de fusilamiento” (179). Y ni siquiera es herido, lo cual es bastante exagerado. En esto es un héroe, un personaje sobrehumano. Incluso un intento de envenenamiento lo supera: “Sobrevivió a una carga de estricnina en el café que habría bastado para matar a un caballo” (179). Su suerte llega al extremo de que incluso cuando se dispara a sí mismo, para salvar el honor al haber perdido todas las guerras, no consigue matarse: “Se disparó un solo tiro de pistola en el pecho y el proyectil le salió por la espalda sin lastimar ningún centro vital” (180). Parece como si los dioses le protegieran, a pesar de que el coronel hacía la guerra sin convicciones políticas y, como confesó, por orgullo ( aquí si es un antihéroe). Pero en esto Márquez no sigue el modelo antiguo de héroe, el cual no se suicidaba y luchaba por la justicia. Nuestro héroe no tiene ideales.
La siguiente hipérbole corresponde a la muerte de José Arcadio, en concreto al olor de la pistola. Su asesinato está rodeado de una aureola de misterio y elementos mágicos (el desconocimiento del asesino y sus móviles, la sangre que emana de su oído y va a avisar a Úrsula). Pero lo que aquí interesa es que un elemento tan insignificante como el olor pueda adquirir una gran importancia. En este punto conviene recordar una idea de Lotman, a saber, que “un texto artístico es un significado de compleja estructura. Todos sus elementos son elementos de significado”. Pues bien, parece que nuestro escritor quiere mostrar que cualquier cosa puede ser una hipérbole en su universo ficcional, hasta un olor determinado, como es el caso que comentamos: “Tampoco fue posible quitar el penetrante olor a pólvora del cadáver” (209). Como consecuencia de esto, los personajes caen en las siguientes excentricidades: “Primero lo lavaron tres veces con jabón y estropajo, después lo frotaron con sal y vinagre, luego con ceniza y limón, y por último lo metieron en un tonel de lejía y lo dejaron reposar seis horas” (209). Se produce tal desesperación a causa de este olor que incluso se llega a pensar en un gran disparate: “Cuando concibieron el recurso desesperado de sazonarlo con pimienta y comino y hojas de laurel y hervirlo un día entero a fuego lento, ya había empezado a descomponerse” (210). El olor parece indicar algo en el texto, de ahí su persistencia: “Aunque en los meses siguientes reforzaron la tumba con muros superpuestos y echaron entre ellos ceniza apelmazada, aserrín y cal viva, el cementerio siguió oliendo a pólvora hasta muchos años después” (210). Así pues, puede ser un indicio de algo: nos quiere comunicar algo. Otros personajes también destacan por el olor, como es el caso de Pilar Ternera.
No quiero terminar este breve análisis de las hipérboles sin hablar de Melquíades, uno de los personajes importantes de la novela, hasta el punto de que él es quien escribe la historia de la familia antes de que acontezca. Este personaje se asemeja a un narrador omnisciente, pero su misterio va más allá como reconocen todos los personajes. Lo más interesante es la siguiente cita, con relación a la hipérbole: “Pero la tribu de Melquíades, según contaron los trotamundos, había sido borrada de la faz de la tierra por haber sobrepasado los límites del conocimiento humano” (113). Ciertamente Melquíades está más allá de lo humano. No olvidemos que lo hiperbólico está más allá de lo común, y lo transgrede. Este personaje, a modo de un Dios, crea el futuro, igual que un escritor crea un texto. Pero se diferencia del Dios y del escritor en que, inevitablemente, muere.
Pero seria injusto sugerir que todo lo que Cien años de soledad rinde al lector es el placer de la fábula y la invención inagotable. El libro es placentero y cristalino al nivel de su escritura, pero es también doloroso y cruel, y no solo por episodios como el de la huelga. Porque tras la vida del coronel Aureliano Buendía, la historia de su estirpe y la saga de Macondo, es algo en verdad trágico y horrible, como en ese territorio de maravillas y hazañas agitadas, el Mal anidaba como un reptil ponzoñoso y cómo, durante un centenar de años, los Buendía intentaron vencer las fuerzas demoníacas que los acosaban, sin conseguirlos.
Cien años de soledad es la versión latinoamericana de la eterna tragedia humana, esa lucha que el Ángel libra con el demonio.
El tiempo
El relato adopta una apariencia virtualmente lineal, apenas hay una moderada retrospección en las primeras cien páginas cuyo eje es el momento en que “años después, el coronel Aureliano Buendía enfrenta el pelotón de fusilamiento”, escena que débilmente despista al lector porque el coronel no muere en esa ocasión. Pero en realidad el tiempo de la novela no es sucesivo o cronológico, sino cerrado. El presente, el pasado y el futuro pueden ser narrados en un tiempo a cualquier tiempo por el narrador, porque el objetivo narrar cada uno. Por eso, el tiempo en Cien años de soledad es circular. La novela tiene una declaración asustante que se desarrolla y explica de manera lógica, que ninguna otra explicación puede ser posible. La manipulación del tiempo y creación de un sistema total no permite la medida de tiempo en una concepción lineal.
El pasado se repite en el presente y el futuro es previsible porque, de alguna manera, ya ocurrió. El tiempo no existe en Macondo, está congelado.
Ursula es el personaje que tiene la mas clara conciencia de vivir en una dimensión intemporal, propia de los sueños: cuando José Arcadio Segundo concibe el loco proyecto de establecer un sistema de navegación, el comentario de Ursula es ” ya esto me lo se de memoria”. Es como si el tiempo diera vueltas en redondo y hubiéramos vuelto al principio (como la historia de la humanidad, quien comete los mismos errores una y otra vez). En otra ocasión, cuando Aureliano Triste expone su plan para instalar un ferrocarril ” que era descendiente directo de los esquemas con que José Arcadio Buendía ilustró el proyecto de la guerra solar Ursula confirmó que el tiempo estaba dando vueltas en redondo”
La acción concentra la espesa historia de Macondo en un tiempo inmóvil, donde mil cosas pasan y mil cosas vuelven, y sostiene la presencia de varios protagonistas, que se alternan en el primer plano y el trasfondo temporal, sin perder en ningún momento la tensión narrativa. Ese en uno de los prodigios de la novela, la manera cómo el autor ah enlazado las fastuosas aventuras de sus múltiples personajes sin dejarse un respiro y, a la vez, sin hacerles perder su individualidad.
La violencia
Del mismo modo que durante un decenio largo el drama de Colombia radicó en el permanente estado de violencia, del mismo modo lo plantea García Márquez en Cien años de soledad. El país vive en estado de violencia permanente, ya sea declarada, ya sea enterrado, amenazante, y es normal que sea el sustrato anímico que alimente su narrativa.
La violencia puede admitir variadas explicaciones posibles. Pero en cambio, tiende a concentrarse en uno solo: la violencia política. Por eso en la obra que en esta obra es concomitante de la opresión política, aunque una y otra están como interiormente desmesurada de su irrupción primera, sino que se han revestido de un carácter institucional, hasta componer un tejido diario de las vidas humanas. Los personajes se sorprenden cuando adquieren conciencia bruscamente da autoconciencia de esa situación en que existen.
Por ejemplo en la página 93 de cien años de soledad esto se puede advertir en el siguiente fragmento: “cuatro soldados al mando suyo arrebataron a su familia una mujer que había sido mordida por un perro rabioso y la mataron a culatazos en plena calle. Un domingo, dos semanas después de la ocupación Aureliano entró en la casa de Gerineldo Márquez y cos su parsimonia habitual pidió una tazón de café sin azúcar. Cuando quedaron solos en la cocina, Aureliano imprimió a su voz una autoridad que nunca se le había conocido. “Prepara los muchachos” dijo. “Nos vamos a la guerra”. Gerineldo Márquez no lo creyó.
-¿Con qué armas?- preguntó.
-con la de ellos- contesto Aureliano.
El martes a la medianoche, en una operación descabellada, veintiún hombres menores de treinta años al mando de Aureliano Buendía, armados con cuchillos de mesa y hierros afilados, tomaron la por sorpresa guarnición, se apoderaron de las armas y fusilaron en el patio al capitán y los cuatros soldados que habían asesinado a la mujer”.
La violencia y la opresión estan siempre pesando, y se han integrado a la vida como condición humana y desde entonces operan una sutil transformación de los hombres. Y García Márquez plasma de una manera estupenda la relación que hay entre la estructura político-social de un determinado país y el comportamiento de sus personajes.
En esta novela los hombres están condicionados por el medio social en que se han desarrollados, en una inextricable interacción que les permite reconocer su efecto perjudicial cuando se llega al extremo de distorsión violenta, y por lo tanto de reaccionar con la misma fuerza, pero que por lo común les dirige en su comportamiento sin que tomen nítida conciencia de la significación oscura de sus actos.
Los tres pecados de los Buendía
El primero es el pecado original que hay en los Buendía, el fundador del pueblo, está casado con su prima Ursula Iguarán, y desde el primer de su matrimonio viven espantados ante la posibilidad de engendrar un hijo con cola de cerdo: ” ya existía un precedente tremendo. Una tía de Ursula, casada con un Tío de José Arcadio Buendía, tuvo un hijo que paso toda la vida con unos pantalones englobados y flojos, y que murió después de haber vivido cuarenta y dos años en el puro estado de la virginidad, porque nació y creció con una cola cartilaginosa en forma de tirabuzón y con una escobilla de pelos en la punta”.
Cuando todos pensaban que lo de tener hijos con cola de cerdo no es mas que una vulgar creencia, el hijo con cola de cerdo nace: es el último Aureliano, que muere comido por las hormigas, poniendo fin a los Buendía, pues eran una estirpe condenada, y con ellos el pueblo.
El segundo pecado es el incesto, hay relaciones incestuosas realizadas y potenciales, que unen a hermanos, tias y hasta bisnietos que con parientes anteriores en tres generaciones: Arcadio desea a su propia madre; la sombría y temible Amaranta tendrá confusas relaciones con Aureliano José, su sobrino carnal, y con otro José Arcadio, bisnieto de un hermano suyo; Finalmente el penúltimo Aureliano engendra en su tía Amaranta Ursula, al Aureliano monstruoso que los venía esperando desde hace 100 años.
Y el tercer pecado, pero el mas característico de esta familia es la soledad. Los varones, casi sin excepción, son marcados con el signo de la soledad. Por ejemplo, el Coronel Aureliano Buendía, llora en el vientre de su madre, lo que para ella es una incapacidad para el amor. Su adolescencia lo hizo tranquilo y solitario, y el siempre toma refugio en estar solo, y para entretener su soledad emprende la guerra, pero pronto comprenderá que ese no es el remedio para acabar con este pecado. Cuando regresa un día a casa, da instrucciones estrictas que nadie, incluyendo su madre, puede acercarse a él a menos de diez pies. Cuando se sienta en un cuarto, un circulo lo aísla de los otros. En su incapacidad para amar, se empuja mas y mas a la soledad que, para el es como la muerte. Es tan miserable en su soledad que trata de matarse, pero su destino no es la muerte sino que el aislamiento.
La vida de los gemelos, Aureliano y José Arcadio IV Segundo, que la soledad no solo es un estado de sofocación social, y que también es una relación humana especial, y que, sobre todo es una necesidad. Por ejemplo, Aureliano tiene lastima de sí mismo, porque su vida tiene una norma de repetición: vive entre el deseo y la abundancia, entre la virtud y la hipocresía. Siempre se confunde con sobre su estado de aburrimiento y utiliza a la tristeza como mecanismo para combatir a su soledad y sentirse un poco más humano. En cambio su hermano gemelo no reacciona de la misma forma y no hace nada para eliminar su soledad, ya que es condenado a vivir apartado de los otros Buendías, no importa lo que hace. Prácticamente es un desconocido en su propia familia y siempre es confundido con su hermano, para mostrar la relación irónica en la relación de los gemelos. García Márquez entierra un gemelo en la sombra del otro.
Los tres pecados configuran una sola imagen: el Mal, el destino infame que los Buendía tienen que cumplir. Generación tras generación, tienen la esperanza de estar resistiéndose y escapando al hado maligno que los persigue y termina por destruirlos tras un decenio de persecución.
Macondo
Es un lugar ardiente, cenagoso, fuera del tiempo, arruinado y lleno de historias fantásticas.
Contar Macondo era una tarea imponente porque es un lugar mitológico. Todo allí es posible: seres mas que centenarios, varones que procrean gozosamente hasta la ancianidad, apariciones y diálogos con espíritus, alfombra que vuelan, ascensiones en alma y cuerpo al cielo, monstruosidades y destrucciones sobre-naturales.
Pero este mundo de realidades mágicas se ve afectado cuando entra el mal en Macondo, las guerras civiles y la fiebre del banano solo traen desgracias y muertes. Así, lo imaginario y lo real se enlazan con la historia de Colombia y con los males que afecta a toda Latinoamérica.
Conclusión
Esta obra refleja la capacidad literaria de García Márquez, quien en un solo pueblo y en tan solo cien años ha podido reflejar, claro está de manera exagerada, los problemas de la humanidad a lo largo de su historia. Ya que el tiempo parece cíclico y el hombre sigue cometiendo lo mismos errores una y otra vez.
Bibliografía
• Asedios a García Márquez, Editorial Universitaria, Chile 1971.
• Estructura del texto artístico, Editorial Istmo, Madrid, 1978.
• Internet: http://www.google.com
• Revista La Nación, 6 de octubre de 2002.

CIEN AÑOS DE SOLEDAD ANALISIS CRITICA.
Críticas
Crítica de Nicolás Suescun – Poeta Colombiano
Desde la primera línea de su novela maestra, Gabriel García Márquez atrapa al lector en una dimensión distinta a la de sus libros anteriores. “El Coronel destapó el tarro de café y comprobó que no había más de una cucharadita,” comienza El coronel no tiene quien le escriba. “Por primera vez he visto un cadáver,” empieza su relato el narrador de La hojarasca. Pero los pergaminos de Melquíades se inician con esta frase: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.”
Aquí ya no es realista, no trata de retratar o de analizar psicológicamente. No se concentra en un punto específico del tiempo, el de un personaje observado en su diario vivir, ni se cuela en la memoria de uno que recuerda. Impersonal, la frase se refiere a un pasado remoto y a un futuro ambiguo que tendrá y no tendrá lugar. El coronel Aureliano sí tendrá que pararse de espaldas “ante seis maricas armados y sin poder hacer nada,” pero su hermano José Arcadio lo salvará de la muerte.
Estamos en el principio de una intrincada metáfora que en los múltiples matices de su interpretación, en la inagotable riqueza de sus sugerencias y por la realidad de su fantasía no es otra cosa que la crónica entera, exacta y verídica, de una estirpe mestizada y de un pueblo – una región, un país – tropical.
Aparecen en ella, según el orden cronológico de su nacimiento, los Buendía, llamados todos los hombres José Arcadio o Aureliano, para desesperación e irritación de los lectores perezosos; e su mujeres, Ursula, Amaranta, Remedios, Rebeca, Remedios, la bella, Pilar Ternera, Santa Sofía de la Piedad, Fernanda del Carpio, Renata, Meme, Amaranta Ursula. Toda una familia. En la sangre “de locos”, como diría Ursula de sus hombres, están el conquistador, el científico, el guerrero y el poeta, el aventurero, el desmedido y el vicioso, una inagotable galería de caracteres en la que en cierto modo está contenida la humanidad entera, no por tratarse de una familia de superhombres sino porque es una estirpe vista en su totalidad, desde su principio hasta su fin, un microcosmos que , así como una célula reproduce el universo en su estructura, es el reflejo exacto de una realidad social mucho más amplia. La ambigüedad de los nombres masculinos es sólo una de las múltiples formas, y de las más superficiales, como García Márquez universaliza su mensaje y nos transporta, como Melquíades, de una realidad cotidiana a otra, más vasta y profunda.
Macondo, ese nombre que tuvo una resonancia sobrenatural en el sueño de José Arcadio, su fundador, es una aldea de veinte casas de barro bañada por un río de piedras blancas y enormes como huevos prehistóricos, donde nadie ha muerto y donde nadie tiene más de treinta años. “El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre y había que señalarlas con el dedo.” Es pues el paraíso, el principio del mundo. Pero no literalmente, porque también estamos en los comienzos de Aracataca, el pueblo de la zona bananera donde nació García Márquez.
La historia ya ha tenido lugar. La conquista española es esa armadura oxidada “cuyo interior tenía la resonancia hueca de un enorme calabazo lleno de piedras”. Pero la fundación del pueblo y de una estirpe nos llevan al principio de las cosas, a una época de primitiva inocencia, de eterna y calurosa siesta del trópico donde el conocimiento del mundo exterior llega en las manos de gorrión de Melquíades, un gitano prestidigitador verbal que después de muchos años será el primer muerto de macondo, marcada desde entonces con un puntito negro en “el abigarrado mapa de la muerte”.
Estamos en un punto fuera de la historia pero metidos en su torbellino, porque a medida que la deslumbrante crónica se desarrolla nos vamos alejando de esa Arcadía tropical donde reinan la imaginación y el mito para vivir el presente de ruina y depredación de Aracataca, devastada por la explotación de la compañía bananera. La peste del olvido, nos damos cuenta, como de tantos otros reflejos multiplicados en el libro, pasa del nivel alegórico de la metáfora a su nivel histórico. El pueblo olvida la matanza, del mismo modo como el país entero olvida su pasado.
Macondo es palabra que evoca un reino en las profundidades del inconciente, el reino de la memoria, no sólo de la memoria de un hombre sino de la memoria colectiva de una región que el escritor, genial periodista de la imaginación, logra encerrar con nombres y hechos en tres y medio centenar de páginas. Esta saga de la costa Atlántica colombiana es una gigantesca recopilación de cuentos, leyendas, chistes, dichos y hechos históricos y antropológicos que García Márquez oyó y leyó desde niño, que conservó en su memoria privilegiada y que ordenó con el oficio en que es maestro y que aprendió desde su juventud: el periodismo.
Su gran acto creador es darle a todo este material, a todo ese pasado conservado en su mayor parte en la tradición oral, un marco novelístico que implico un atrevido salto, un abandono del punto de vista naturalista y una vuelta aplazado literario, cuando la novela era narración pura y su fin no era cambiar el mundo sino entretener al lector. Y esto, que hubiera podido parecer un paso hacia atrás, era una atrevida solución que precolonizo un nuevo cambio en la literatura mundial, una vez más en busca de sus fuentes.
Tanto el estudio de las influencias como la identificación de los personajes, la revelación de las innumerables alusiones privadas, la búsqueda de las 42 contradicciones o de los seis errores graves (datos del autor) serán pasto para los críticos por más de cien años de soledad. Porque sitien algunos datos de sus biografías corresponden, uno se podría pasar la vida tratando de probar que el coronel Aureliano Buendía, poeta y guerrero, que murió en Macondo haciendo pescaditos de oro y con la frente contra el tronco de castaño, es el mismo prosaico general Rafael Uribe Uribe que murió en Bogotá de cuarenta y tantos hachazos, en un oscuro crimen probablemente fraguado por el gobierno conservador. Así con todos los mitológicos Buendía, híbridos de imaginación y realidad que no mueren de enfermedad como el resto de los mortales, sino de soledad.
Crítica de Pablo Herranz, crítico Literario
La novela de Gabriel García Márquez, no lo recuerdo con claridad, debió caer en mis manos hacia 1982 o 1983, cursando el BUP (tomo como referencia el infame intento de golpe de Estado de 1981, que me pilló en octavo de Básica; esto no hay quien lo olvide). Por entonces corrían de pupitre en pupitre los libros de Luís Martín Vigil, cuyas portadas (nunca osé traspasarlas) prometían encuentros de amor adolescente. Había otro libro, Cien años de soledad, que gozaba de cierta popularidad; algo de picante debía tener. Y vaya que sí: visitas furtivas en plena noche en la que había que encontrar el camastro a tientas, abrazos sellados con almíbar… Pero lo que realmente me impresionó de esta novela fue el estilo. Gracias a ella comprendí una de las verdades de Perogrullo: la íntima interconexión que existe entre lo narrado y la forma de hacerlo, y cómo sólo mediante el pulido de esta última se puede llegar a transmitir una historia con toda su fuerza. Lejos de aquellas novelas narradas “en tiempo real”, una especie de compendio de diálogos embutidos entre perezosas descripciones, en Cien años de soledad se aborda una novela-río, una historia intergeneracional, y el narrador se detiene en aquellos pasajes que lo merecen, y exhibe una intención hacia los personajes, y los dota de calidez humana, en una villa, Macondo, que se diría el espejo de toda una nación. No obstante, aparte de que se pueda decir que el estilo no resulta ostentoso, lo que prevalece de Cien años de soledad es una aureola de cuento, de historia narrada por alguien que la ha vivido de primera mano y se decide a contarla al final del día, embelleciendo un pasaje aquí y exagerando otro allá, hasta adquirir casi tintes legendarios.
Fue también esta novela la primera en la que tope con el tan comentado realismo mágico, esa admisión del lado esperpéntico de la vida con una naturalidad a prueba de clichés. La herencia hispánica del esperpento se hacía evidente en unas latitudes en las que el surrealismo está al orden del día: una niña vaga con los huesos de su progenitora en una bolsa, un galeón aparece varado en la selva, una fiebre de insomnio aqueja a Macondo, a resultas de la cual sus habitantes olvidan los nombres de los objetos y deciden colocar carteles (silla, mesa, pared, cacerola y hasta un “Dios existe”) a fin de no quedar desmemoriados por completo, como almas en pena.
Al igual que para otros muchos lectores españoles, el autor de Cien años de soledad y de El amor en los tiempos del cólera fue para mí una puerta por donde se coló un elenco de escritores americanos (Rulfo, Cortázar, Borges, Carpentier), quizá de una forma injusta por unificar a Hispanoamérica como una sola región cultural pero beneficiándose a la postre de la aportación transatlántica. Porque ante todo Cien años de soledad, a través de un dominio del lenguaje sobrenatural, diferente, inalcanzable para un español, me enseñó otra de las verdades de Perogrullo: la constatación de que la riqueza de la lengua castellana pasaba por Hispanoamérica, en todas sus variantes regionales y nacionales, y prácticamente la asunción de que en ella descansa su principal promesa de futuro.
La distancia no es olvido.

: García Márquez, Gabriel

English version

Fecha y lugar de nacimiento:
Nació el 6 de marzo de 1928 en Aracataca, Colombia

Vida y obras de García Márquez:

Narrador, periodista y guionista cinematográfico colombiano.
Vivió los primeros años de su vida con sus abuelos maternos, el coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía y Tranquilina Iguarán Cotes, cuyos apellidos quedaron popularizados por los personajes de Cien años de soledad (1967).
Por haber vivido retirado al comienzo de su padre, le fue difícil tratarlo con confianza en la adolescencia; “nunca me sentía seguro frente a él, no sabía cómo complacerlo. El era de una seriedad que yo confundía con la incomprensión”, dice García Márquez.
Después de terminar la enseñanza secundaria, comienza a escribir una novela que en un principio titula La casa. Por esta época lee a Kafka y a Joyce. En Santafé de Bogotá estudia derecho en la Universidad Nacional y escribe sus primeros cuentos.
Publica en “El Espectador” su primer cuento, La tercera resignación. Deja la carrera del derecho y se inicia en el periodismo.
En 1948, tras el asesinato del líder político liberal Jorge Eliécer Gaitán, se traslada a Cartagena e inicia su actividad periodística en el diario El Universal, que continúa en Barranquilla en El Heraldo. En esta última ciudad conforma el núcleo de escritores Grupo de Barranquilla. Publica Eva está dentro de su gato, Tubal-Caín forja una estrella, La otra costilla de la muerte en El Espectador.
En 1955 viaja a Ginebra como corresponsal de El Espectador. Se establece en Italia y recorre Alemania Oriental, Checoslovaquia y la Unión Soviética. Viaja a La Habana y en 1959 se instala en Colombia como corresponsal de Prensa Latina.
Entre 1959 y 1961, estuvo trabajando para la agencia cubana de noticias, La Prensa, en Colombia, en la Habana y en Nueva York.
Se exilia en 1979 en México, vive luego en Barcelona. Doctor Honoris Causa de la Universidad de Columbia en 1971. Fue en México, durante su exilio, donde empezó a escribir su obra maestra, la novela Cien Años de Soledad, en un estilo que demuestra la influencia del famoso escritor norteamericano, William Faulkner. La fabulosa novela relata la historia épica de la familia Buendía y sus generaciones en la comunidad fictícia de Macondo.
Cien Años de Soledad se ha convertido en una obra literaria clásica mundial y de la literatura moderna de hispanoamerica. Se ha traducído a la mayor parte de los idiomas y lenguajes literarios, y a la vez se han vendido más copias de esta novela que la de cualquier otro autor latinoamericano contemporaneo.
Adscrito al realismo mágico y vinculado a las complejas realidades políticas y sociales del continente americano, Gabriel García Márquez universaliza personajes y lugares con una particular técnica literaria y un profundo conocimiento del hombre, logrado a través de un equilibrio entre lo real y lo onírico.
Además de Cien años de soledad, se cuentan entre sus obras La hojarasca (1955), El coronel no tiene quien le escriba (1962), La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada (1972), Cuando era feliz e indocumentado (1973), Ojos de perro azul (1974), El otoño del patriarca (1975), que trata sobre el poder y la corrupción políticos, Crónicas y reportajes (1976), Crónica de una muerte anunciada (1981), novela en la que se nos cuenta la historia de un asesinato en una pequeña ciudad latinoamericana, El amor en los tiempos del cólera (1985), que es una historia de amor que se desarrolla también en Latinoamérica, El general en su laberinto (1989), narración ficticia de los últimos días de Simón Bolívar, Del amor y otros demonios (1994), Noticia de un secuestro (1996), reportaje novelado sobre el narcoterrorismo colombiano, y En agosto nos vemos (1999).
Funda la escuela de cine de Santiago de los Baños en Cuba, escribe diversos guiones para cine y televisión como Milagro en Roma (1987), en compañía de Lisandro Duque, y de la versión televisiva de María (1991), de Jorge Isaacs.
Ha escrito también cuentos como La increíble y triste historia de Eréndira y de su abuela la desalmada (1972) o Doce cuentos peregrinos (1992).
En Nueva York; en 1972, obtuvo el Premio Rómulo Gallegos por su obra La Cándida Eréndira y su abuela desalmada.
En 1981, el gobierno francés le concedió la condecoración “Legión de Honor” en el grado de Gran Comendador, y en 1982 le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura y fue formalmente invitado por el gobierno colombiano a regresar a su país.
Su última novela es Memoria de mis putas tristes (2004)
Obras escogidas:
• El negro que hizo esperar a los ángeles (1951)
• La hojarasca (1955)
• Entre cachacos. Notas de prensa, 2 (1954-1955)
• El coronel no tiene quien le escriba (1961)
• La mala hora (1962)
• La siesta del martes (1962)
• Los funerales de la Mamá Grande (1962)
• Cien años de soledad (1967)
• La novela en América Latina (Con Vargas Llosa) (1968)
• Un señor muy viejo con unas alas enormes (1968)
• El último viaje del buque fantasma (1968)
• El ahogado más hermoso del mundo (1968)
• 9 asedios a García Márquez (1969)
• Isabel viendo llover en Macondo (1969)
• Relato de un náufrago (1970)
• La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada (1972)
• Cuando era feliz e indocumentado (1973)
• Ojos de perro azul (1974)
• El otoño del patriarca (1975)
• Cuentos (1975)
• Operación Carlota (1977)
• De viaje por los países socialistas (1978)
• Crónicas y reportajes (1978)
• Crónica de una muerte anunciada (1981)
• El olor de la guayaba (1982)
• El Verano Feliz de la Señora Forbes (1982)
• El secuestro (1982)
• Persecución y Muerte de Minorías (1982)
• El asalto: el operativo con el que el FSLN se lanzó al mundo (1983)
• Notas de prensa (1961-1984)
• El amor en los tiempos del cólera (1985)
• El cataclismo de Damocles (1986)
• Textos costeños (1987)
• El general en su laberinto (1989)
• Elogio de la utopía (1992)
• Doce cuentos peregrinos (1992)
• Del amor y otros demonios (1994)
• El mismo cuento distinto (1994)
• La aventura de Miguel Littín clandestino en Chile (1995)
• Por la libre. Obra periodística (1974-1995) (1995)
• Noticia de un secuestro (1996)
• Me alquilo para soñar (1997)
• Cómo se cuenta un cuento: taller de guión
• La bendita manía de contar
• Obra periodística completa (1999)
• Vivir para contarla (2002 – Memorias)
• Diatriba de amor contra un hombre sentado (2004)
• Memoria de mis putas tristes (2004)
• La escritura embrujada (2005)
• Cuatro Aniversarios (1927, 1947, 1967, 1982)
• De Europa y América
• La escritura desatada
• Los diez mandamientos
• Narrativa completa
Bibliografía:

Read Full Post »

“Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, ha sido la primera obra que en este segundo año de vida del Club se ha llevado a análisis. La reunión para comentar la primera parte de la obra se llevó a cabo el pasado miércoles día 10 en el Hall del teatro. Stella, la componente del Club encargada en esta ocasión para preparar la charla es de nacionalidad colombiana y nos mostró un detallado estudio de esta hermosa novela y explicó paso a paso, las coincidencias entre la realidad y la ficción de Macondo, el pueblo donde se desarrolla la trama. Se hizo hincapié en la forma en que los “Ambigüinos” habíamos leído esta obra, pues casi todos ya anteriormente la conocíamos, pero el hecho de permanecer durante un año leyendo asiduamente, crean una aptitud que nos hacen ver cosas y situaciones que en la primera lectura, casi siempre en la adolescencia, no habíamos descubierto.
Stella, nos sorprendió gratamente con la audición de una “cumbia” basada en el libro. Los componentes del Ambigú felicitaron y aplaudieron a Eliseo Pérez Gracia, componente del Club, por el éxito obtenido como autor y director de la obra infantil “Una bruja marchosa”, que se había representado con gran éxito el viernes anterior en el C.C.Virgen del Carmen.
El próximo día 24 abordaremos la segunda parte de la novela.
Recordamos a todos y en especial a los jóvenes que el día 26 acaba el plazo para inscribirse al Club de lectura “Ambigú-Junior”, cuyas actividades desarrollaremos este verano. En los próximos días haremos llegar a las personas responsables de la cultura torrevejense, el Anuario que Torreguia está preparando con las actividades y lecturas que hemos realizado en el periodo 2008-2009.

Read Full Post »